|• Albert •|
Miro como ella duerme plácidamente en nuestra cama, es de noche, toda la habitación está oscura y la única luz que hay se cuela por la ventana, la luz de la luna.
Sonrío complacido al ver cómo casi termino las manoplas que hice con la piel de la liebre, me preocupa un poco ya que no son las más bonitas, pero tampoco está tan mal, ya había hecho ropa con piel de algunos animales, Kurt de vez en cuando me dejaba tomar el control absoluto de su cuerpo cuando estaba cansado e incluso alguna veces tuve que fingir ser él porque estaba demasiado cansado, solo me colocaba unos lentes de contacto y para cualquiera era muy difícil darse cuenta.
Eran tiempos buenos, muy buenos, pero un día perdí el control, hice algo horrible, tan malo que el clan entero tubo miedo de mi por meses enteros, incluso los pocos que estaban ahí ese día sienten cierto temor hacia mi.
Salgo de nuestra habitación para buscar una cajita de regalo, se que Kurt guarda cosas como esas para los cumpleaños, cuando la encuentro en uno de los gabinetes de la cocina meto las manoplas, no hago más nada porque no se que más hacer para que se vea mejor, se que Kurt le regala flores más las flores no me gustan, me dan alergia algunas, cuando las olfateo solo me dan ganas de estornudar.
Regreso a nuestra habitación colocando el pequeño detalle que hice para ella en su mesita de noche, me acuesto a su lado con cuidado de no despertarla y la abrazo, me dedico toda la noche en guardar este momento para mí, no sé cuándo volveré a tomar el control completo del cuerpo de Kurt, pero no me preocupo más por eso y disfruto tener por fin después de más de veinte años a mi compañera entre mis brazos.
Miro los rasgos faciales de mi morena, sus pestañas largas, su nariz recta, pero pequeña, sus cejas pobladas y esos labios bien rellenitos que adoro besar, es tan hermosa, tiene una belleza muy exótica, no hay muchas morenas en Alemania, las pocas que he visto no se parecen en nada a ella, es tan única, me dieron la dicha de tener como compañera a una hembra aguerrida, independiente, inteligente, muy detallista y con otras miles de abilidades más que la hacen ser ella.
Me doy cuenta que es de día cuando ella empieza a removerse en la cama, frunce el ceño ya que las cortinas no son muy gruesas y dejan entrar los rayos del sol, acaricio su rostro y ella me da un fuerte manotazo.
— ¡ Déjame dormir Kurt ! — exije sin abrir los ojos.
— no soy Kurt — le recuerdo.
Apenas lo digo ella habré los ojos, cuando me mira sonríe y para mí sorpresa se acerca a mi mirándome con curiosidad, duda en acercarse a mí, más se pega a mi pecho y coloca su cabeza en mi pecho, inmediatamente acaricio su cabello.
— te vez hermosa — le hago saber.
Ella se ríe y la miro confundido.
— se que me veo horrible, nadie se ve bien recién levantado — susurra.
— tú te vez bien, siempre te vez hermosa.
— eres muy tierno — murmura y me sorprende que se avergüence.
— no te hacen muchos cumplidos, ¿ cierto ? — cuestionó.
— en el ejército no me veían como una mujer... era más otro hermano más de ellos, toda mi vida adulta estuve ahí, creo que muy pocos hombres están interesados en mujeres independientes, con mejor estatus o un puesto más alto que ellos... supongo que por eso no tuve muchos pretendientes.
— los machos inseguros no buscan que los opaquen, buscan a una hembra sumisa que no brille mucho, un macho de verdad no le importa si su hembra tiene mejor posición o una personalidad dominate, no le preocupa que ella lo opaque, al contrario se alegra de sus logros y la ayuda a seguir creciendo — le hago saber — por suerte yo me quedé con la mejor hembra, una compañera guerrera, que sabe dar su opinión sin importar a quien pueda ofender, que defiende sus ideales... eres más de lo que Kurt y yo merecemos.
No soporto más tenerla tan cerca y la beso, para mí sorpresa ella me corresponde, sus labios son suaves y carnosos, gruño mientras la beso, su olor me vuelve loco, totalmente adicto a ella, la fragancia natural que desprende su cuerpo la cual solo yo puedo oler me fascina, hace que algo en medio de mis piernas se despierte, me alejo un poco para que ella no se de cuenta de lo que provoca en mí con tanta facilidad.
« aún no »
Me reprendo a mi mismo, pronto llegará mi tiempo para disfrutar de su cuerpo, para enterrarme en ella con fuerza y hacerla gritar, pero se que ella aún no confía lo suficiente en mí, por ende tengo que ser paciente o voy arruinar lo poco que progrese.
Ella deja de besarme y mira hacia bajo avergonzada por haberme seguido el beso, se que para ella esto es muy confuso.
— siento como si le estuviera siendo infiel a Kurt — susurra sin mirarme.
— lo entiendo, te prometo que esto es normal en un... matrimonio Cambia Forma.
Normalmente diría una pareja o otra cosa que sonara más acordé al lenguaje que uso, pero prefiero utilizar los términos humanos para que ella me comprenda con más facilidad y no piense que solo soy un animal que puede hablar y tener el control del cuerpo humano de vez en cuando.
Yo soy más que un simple animal, somos dos seres en un mismo cuerpo, al igual que Kurt tengo sentimientos, deseos, anhelos, puedo amar y odiar, en resumen soy un ser no solo con sentimientos e inteligencia igual o superior a cualquier humano, si no que también conservo los instintos animales que me permiten ver más allá de lo que ve un humano.
— tengo un regalo .
Penas lo digo ella me mira, aunque no lo demuestre mucho se que le encantan nuestros regalos, entiendo que le cueste mostrar sus verdaderas emociones, fue una guerrera humana la cual recibo un entrenamiento para evitar las debilidades y a veces las emociones pueden ser una debilidad.
— está atrás de ti — le informo.
Ella voltea y mira la pequeña bolsa de regalo, inmediatamente gatea hacia ella dándome una buena vista de su trasero, ladeó un poco mi cabeza soltando un ronroneo bajo cuando ella con una mirada llena de curiosidad habré la bolsa, mete su pequeña manito y saca una de las manoplas.
— son manoplas, las hice con piel de liebre — le informo.
No sé si le guste, creo que tal vez puede sentir asco por utilizar en sus manos la piel de un animal muerto, creo que tal vez debí comprar flores.
— está muy suavecito — murmura — es muy hermoso — dice acariciando las manoplas.
No puedo evitar enderezar mi espalda y que mi pecho se infla al escucharla, puedo saber si miente, por sus latidos y los olores que ella desprende con diferentes emociones, pero está diciendo la verdad.
— ¿ Tú las hiciste ? — cuestiona.
— si, es uno de mis pasatiempos — le hago saber.
Ella se la coloca y se acerca a mi, me da otro beso, algo corto para mí gusto, pero no me quejo.
— ¡ Muchas gracias ! — sus ojitos están brillosos por las lágrimas que se acumulan en ellos — ustedes siempre me regalan cosas hermosas y yo nunca les regale nada — murmura — lo siento.
Inmediatamente la abrazo para que no se ponga más triste, acaricio su cabello el cual está algo enredado por qué se acaba de levantar.
— ¿ sabes cuál es el mejor regalo que nos das todos los días ? — le pregunto y niega — eres tú, tú nos eliges todos los días, en ningún momento desde que te conocimos te hechaste para atrás, ni siquiera cuando te enteraste que no éramos humanos, aún cuando Kurt y yo somos complicados decidiste aceptar una vida entera a nuestro lado — beso su frente — ninguno de los regalos que te demos pueden llegar a comprarse con eso, eres hermosa, inteligente, independiente, sexy, una guerrera — ella se pone nerviosa cuando digo todo lo que ella a veces no ve — puedes tener a cualquier macho a tu pies y decidiste aceptarnos, aún cuando nacimos defectos e incluso sabes que nuestros padres a veces nos dieron la espalda, decidiste aceptarnos tal como somos y no cambiarnos — beso sus mejillas — te amamos .
— yo también los amo — murmura.
De repente esconde su cabecita en mi pecho, siento algo húmedo mojarme, está llorando, está vez no porque este triste si no más bien todo lo contrario.
No digo nada más, dejo que se desahogue, a veces las emociones son tan fuertes que te dan ganas de llorar y a ella le da vergüenza que la vena llorar.
Al rededor de unos cinco minutos ella quita su cabeza de mi pecho y se limpia cualquier rastro de sus lágrimas.
— ¿ Quieres desayunar ? — pregunta para que me olvide de que ella estaba llorando.
— Si .
Después de eso ambos salimos de la cama, ella se va al baño y se arregla un poco, yo solo bajo a la cocina buscando algo para comer que no sea esa porquería procesada que le gusta comer a ella y Kurt, me gusta todo lo que venga de la tierra ya sea un animal o vegetales y frutas.
Cuando ella baja ya hice una ensalada de frutas, al plato de ella le coloque un poco de chocolate amargo para darle más sabor.
Después de comer y ver una serie en el televisor hablamos de los entrenamientos, me pregunta algunas cosas más sobre los Cambia Formas y con gusto le respondo, pasan al rededor de unas tres o cuatro horas y decido que ya es tiempo de que Kurt tenga el control de su cuerpo.
— pequeña morena ya tengo que irme — le informo.
Para mí sorpresa ella se pone triste.
— entiendo, ¿ cuando volverás ? — pregunta.
— en realidad nunca me voy por completo — le hago saber — siempre veo, siento y escucho lo mismo que Kurt, si quieres hablar podemos hablar los tres solo tienes que decirle a Kurt y él te explicara cómo.
— ¿ te lo puedo hacer una última pregunta antes de que le des el control a Kurt ? — pregunta y asiento — ¿ Seguimos siendo un clan ? — apenas lo pregunta me tenso.
— No , pero eso háblalo con Kurt .
Antes de que me pregunte o se enoje conmigo le cedo el control absoluto del cuerpo a Kurt, ni loco sigo está conversación con ella, es culpa de él no haberle dicho algo tan importante como esto.