|• Kurt •|
Gruño cuando vuelvo a tener el control de mi cuerpo, Albert otra vez tomo el control absoluto sin permitirme ver o sentir todo lo que él hizo mientras estaba al mando de nuestro cuerpo.
Cuando abro los ojos lo primero que veo es a mi compañera sentada en frente de mi, frunzo el ceño sin entender por qué Albert me dió el control de mi cuerpo si aún no se había dormido.
— ¿ Kurt ? — duda si soy yo, solo asiento — ¡ Eres un imbécil !
Tan rápido como viene el insulto su mano se estrella con mi mejilla, ni siquiera me dió tiempo de reaccionar antes de que me diera la cacheta.
— yo confío en tí y te cuento todo lo que me pasa... al menos casi todo y tú solo... — ella se calla y niega — no vales la pena — mi corazón se estruja al escucharla.
« ¿ No valgo la pena ? »
Ella se levanta dispuesta a irse, pero yo la agarro del brazo para jalar su cuerpo hacia en mío haciendo que ella caiga sobre mí.
— al menos puedes explicarme por qué me insultas y me dices esas cosas tan hirientes — pido y ella suspira.
— ¿ Por qué no me dijistes que ya no somos un clan ? — apenas lo pregunta me tenso.
La acomodo mejor encima de mi, hago que su cara este justo al frente de la mía, ella intenta liberarse de mi agarre, más no puede.
— pequeña, yo solo no quería que pensarás que es tu culpa, pensé que era algo irrelevante...
— ¡ Irrelevante ! — se altera — entonces ni siquiera eres capaz de contarme las cosas inrelevantes que pasan aquí, dijiste que era tu Luna o Líder.
— lo eres — me apresuro a decir.
— ¡ Claro que no ! — golpea mi pecho — solo soy la estúpida que está casada contigo, pero si fuera la Líder al menos te dignarias a informarme las cosas que pasan aquí — me duele el pecho al ver que quiere llorar — ¿ no confías en mí ? — susurra.
— si confío en ti, perdóname yo...
— que te disculpes no cambia nada, yo ya no voy a confiar en tí, si es mi culpa que no seamos un clan, pero no me arrepiento de lo que hice, ahora me atrevo a decir que todas las personas que viven aquí son competentes, están entrenados, respetan sus figuras de autoridad y ayudan aún sin que tengamos que pedirlo, pensé que ya te habías dado cuenta, pero al ver que preferiste ocultar la verdad para no hacerme sentir “ culpable ” solo demuestra que no viste ninguno de los progresos que causó mi entrenamiento — trato de comunicarme otra vez por el link, pero para mí sorpresa ella bloquea nuestro vínculo inconscientemente — ¡ No quiero hablar más contigo ! — golpea mi pecho otra vez — pensé que habíamos avanzado en nuestra relación, pero veo que solo retrocedemos, no confías en mí y yo no voy a tenerle confianza a alguien que me oculta información relevante — con su rodilla golpea mi entrepierna y la suelto por el dolor — ¡ Nunca más vuelvas a retenerme contra mi voluntad ! — ordena muy enojada.
Maldigo agarrando la zona afectada por su golpe, cómo puedo me levanto intentando ir tras ella, pero se voltea para en cararme.
— ¡ No me sigas ! — está en frente de las escaleras — ¡ quiero estar sola, no te quiero cerca de mi por ahora ! — su voz se quiebra un poco.
Mi pecho duele, solo me quedo parada viendo como ella sube las escaleras, después escucho como cierra la puerta con fuerza.
« ¿ Cómo se enteró de eso ? »
Aunque eso no importa tanto ahora, esto no es un enojo que se le pasará en unas horas, ella está decepcionada de mi, como ella dijo no quiere confiar en alguien que le oculta información.
Gruño enojado, lo peor de todo es que tiene razón, es mi culpa, yo no pensé que lo vería de esa forma al darse cuenta de que ya no somos un clan, soy tan idiota, pensé que tal vez se iba a entristecer al ver que retrocedimos un paso, pero no me di cuenta que en verdad avanzamos, aunque ya no somos un clan al menos somos más fuertes que antes y eso es gracias a ella.
Voy hacia mi oficina, solo me concentro en revisar el papeleo y veo cuánto tiempo tuvo el control Albert, creo que no hizo ninguna locura, intento utilizar nuestro link de compañeros, más está bloqueado por ella, siento la misma impotencia de antes, esto me frustra mucho ya que no puedo comunicarme con ella de la manera que quiero.
Me acostumbré demasiado rápido a comunicarnos por el link, poder hablarle sin necesidad de mover mis labios o manos, decirle lo que siempre quise desde que la conocí, es frustrante y desalentador no poder encontrar la forma de comunicarme con ella como yo quiero.
Las horas pasan y decido salir de mi oficina, ya me puse al día con mis deberes e incluso adelante bastante, dudo, más subo las escaleras directo a nuestra habitación, para mí sorpresa la puerta no tiene seguro así que entró, me encuentro a mi compañera acostada en la cama en posición fetal con sus rodillas pegadas a su pecho, mi ceño se frunce.
— duele — susurra.
Ni siquiera se ha percatado de que entre a la habitación, me acerco y agarro una manta gruesa para arroparla, ella me mira algo enojada, más no dice nada, agarro una de las almohadas y la coloco debajo de su cabeza.
— encendere la chimenea y te traeré un té para los cólicos — me comunico a través de la lengua de señas.
Ella solo me da un pequeño asentimiento, salgo de la habitación para buscar leña y cuando la traigo la coloco dentro de la chimenea de nuestra habitación, está lloviendo y la temperatura en algún momento bajo a si que la casa se enfrió.
Bajo para calentar el agua para el té, cuando está lista hecho el agua que ya a hervido junto con las hojas del té y la hecho adentro de la taza, agarro el tarro de miel y le hecho una cucharada para darle un toque dulce, después subo con la taza humeante en mis manos hasta llegar a la habitación, cuando entro la encuentro sentada en la cama, su pequeño cuerpo está cubierto por las sábanas, me siento en frente de ella y le entrego la taza.
— gracias — susurra.
Solo sonrío, ninguno dice nada más, nos quedamos viéndonos sin decir nada hasta que ella termina de beber el contenido de la taza, se acuesta otra vez y yo acaricio su cabello hasta que se duerme, suspiro mirando la chimenea, supongo que el frío aumento la intensidad de su cólicos.
Mientras estoy a su lado pienso en como arreglar este desastre, odio que ella se enoje conmigo y me odio más a mi mismo por hacer cosas que la hacen enojar, ella aún cuando se enoja sigue conservando la cordura y no es de las que te recriminan el error que cometiste toda la semana, solo te lo dice una vez y después te mira decepcionada, eso duele más, preferiría que me grite y se desahogue, pero solo prefiere irse para no decirme cosas hirientes.
Me quedo a su lado, disfruto de estos minutos en silencio junto a ella, está dormida y por eso seguro no me a hechado de nuestra habitación ya que estoy muy cerca de ella, solo pienso en la forma de hacer que me perdone, más no llega nada a mi mente.
Gruño cuando escucho como la puerta principal es abierta, no sé quién se atreve a venir a fastidiar cuando no estoy de humor.
Salgo de la habitación y bajo las escaleras rápidamente, a mi nariz llega el olor de Adal, cuando estoy en frente de él me mira con recelo.
— ¿ Kurt ? — murmura dudoso.
— No, soy el payaso que vive en esta casa — ironizó y él me mira mal — ¡ qué quieres !
— veo que no estás de humor... quería saber si serías capaz a de expulsar a mi compañera del clan — apenas lo dice suspiro.
— de ser capaz lo soy, pero no creo que lo haga — respondo harto de esta situación.
— ¿ crees ? — me mira incrédulo — ella atacó a mi compañera y ...
— ¡ Ella no es ninguna víctima ! — le rujo y él se calla — mi compañera no está loca, si la atacó fue por algo, además deberíamos agradecer que ella conservo la cordura aún cuando se transformó por primera vez en medio de su pelea — él agacha la cabeza — tu compañera tendrá un castigo, dependiendo de lo que hizo el castigo será severo o suave, además nunca te vuelvas a referir a mi compañera como si fuera tu igual, ella está por encima de ti y llámala por su cargo... ya me estoy hartando de tener contemplaciones con ustedes por ser mi familia, sigan por el camino que van y voy a empezar a separar nuestra relación de hermanos y de Alfa y Delta — advierto.
— Si Alfa — responde agachando la cabeza de forma sumisa.
— ven a la oficina, quiero saber cuál es la razón para esa pelea.
Él solo se limita a seguirme hasta que llegamos a mi oficina, me siento y él se queda parado en frente de mi, miro su cabello castaño claro casi rubio el cual está todo despeinado, las ojeras debajo de sus ojos marrones claros y no hace falta más para saber que no durmió.
— quiero la verdad, si alguna mentira sale de tu boca te juro por nuestra madre que te cortaré la lengua — advierto y este traga grueso.
Muy pocas veces le hablo como Alfa, él sabe que no soy de los machos que se enfadan rápido, pero cuando lo hago es mejor mantenerme satisfecho o él sabe lo que pasa.
— cómo ya sabes ellas se conocen desde que empezaron su vida en la milicia, en una escuela militar o algo así, después cada una al cumplir la mayoría de edad tomaron caminos distintos... — él suspira — a mi compañera no le fue tan bien, la hirieron en una misión y ...
— ¿ Dónde la hirieron ?
— en su espalda, es casi un milagro que no quedará paralítica... no puede cargar mucho peso y por ende la dieron de baja con honores del ejército ya que no puede ni siquiera llevar todos los implementos pesados del uniforme, además ella no quería un puesto de oficina.
— ¿ De qué trabajo después del ejército ?
— hizo diferentes trabajo — evade la pregunta.
— ¡ se específico !
— guardaespalda, mercenaria y otras cosas...
— no me gusta por dónde va esto — admito y él vuelve a tragar grueso.
— Miel la contacto hace unos meses ya que una de sus misiones salió mal, era en otro país, era su primera misión en el campo y... mataron a todo su equipo, su país no la podía buscar aún y ella no aguanto la presión, le suplico a mi compañera que la rescatará y así lo hizo y la trajo aquí.
— ¿ cómo sabía que mi compañera estaba aquí ? — pregunto y tenso la maldibula al ver cómo él está sudando.
— El padre de tu compañera la contrato un par de meses antes para vigilar cada paso que ella diera, él sabía que escaparía del país, pero aún así lo permitió, cuando Miel la llamo vio una oportunidad y la aprovecho, ambas llegaron a su casa diciendo que habían decertado del ejército.
— ¿ Miel es parte de esto ?
— No, mi compañera jura que Miel no sabía nada de su trabajo, que solo le había comentado a Miel que ya no estaba en el ejercicio, pero nada más.
— Dónde me llegue a enterar que mentiste en algo te irá muy mal.
— Entiendo Alfa — ni siquiera me mira a la cara.
Masajeo mi frente, lo que hizo no es algo pequeño, tanto ella como él son culpables, él por saberlo y no decirlo y ella por traición.
— Sabes que todo lo que hizo es traición, traicionó a la Líder de este clan, le rindió cuentas a otro macho que no es su compañero ni su Alfa y te convenció de ocultarlo.
— Lo se Alfa — cae de rodillas — le pido piedad por mi compañera, yo asumiré toda la culpa.
— ¿ serías capaz de ir a la orca por ella ? — él palidece — sabes que ese es el castigo de los traidores...