Lorraine. Estaba limpiando la barra, era viernes, bueno, la madrugada del sábado. —No me lo vas a creer— miro con la ceja alzada a Sasha quien está demasiado emocionada dando saltitos en su lugar, haciendo que sus tetas reboten. —Ahora que hiciste...— digo burlona, Ronnie carcajea cuando pasa a nuestras espaldas. Sasha rueda los ojos y se desploma sobre la barra. Ya habíamos terminado por hoy, solo estábamos poniendo en orden todo. —¡Nos invitaron al magno evento de los Russo!— extiende las manos en el aire como si estuviera mostrándonos un cartel. Frunciendo el ceño miro a Ronnie, quien está igual de confundido que yo. —¿Trabajarán con nosotros?— pregunta él, limpiándose las manos con un trapo. Sasha niega, mordiéndose el labio de la ansiedad por soltar lo que sabe. —¡No! Seremos

