Miro mi edificio desde el interior del carro. No siento la sangre correr en mis venas y mi pulso está acelerado. Estoy que me muero del susto. Sé que es una estupidez venir aquí sola sin avisar a la policía ni a nadie. «Sin darle la información a Santiago para que sepa que estoy aquí, para que pueda estar pendiente en caso de... morir». No estoy nada segura de mis acciones. Las manos las tengo frías y tiesas. Me duele el alma al pensar en lo que ese psicópata le pudo haber hecho a Sophie. No puedo seguir contando con Santiago ni con Cristopher, las cosas son como son. Y así deben quedarse. Estoy sola. Siempre he estado sola, y así me quedaré. Estoy destinada a eso. Es el mismo sentimiento que tuve cuando Joshua murió. Estoy sola. No puedo contar con nadie, ya que nadie está ni esta

