Capítulo 2: Mi milagro

973 Words
[POV Camila] 5 años después ... Una vez leí que los milagros no existen, corrección, si existen. Y mi milagro ocurrió desde hace cinco años, mi milagro se llama Alex, mi hijo. —Mami, ¿cuándo iremos al cine? —Preguntó mi hijo viendo la cartelera de una película animada infantil —Pronto, hijo. - le respondí tomando su manito y jalándolo para seguir caminando El clima en Orlando era soleado, gente cursando por las calles, nada del otro mundo.  Mi pequeño iba viendo atento las grandes tiendas que exhibían juguetes, ropa, etc.   Durante el viaje a casa Alex me iba contando como le había ido en la escuela, y mencionó que la próxima semana sería el festival del día de las madres y que quería que yo y su mamá asistiéramos —¿Qué vamos a comer, mami? —Preguntó cuando pasábamos frente a un supermercado —No lo sé mi amor, no me dio tiempo de hacer de comer. ¿Qué te parece si comemos Sushi? —Alex se alegró porque es su comida favorita —Sí, mami. Comamos Sushi. - dijo emocionado y caminamos a un restaurante japonés Entramos al restaurante que estaban situados a unas cuadras, era nuestro restaurante favorito de comida japonesa, ya que el dueño es nuestro amigo, Shawn. Ordenamos todo para comer en el restaurante, ya que siempre comemos solo Alex y yo, Fernanda nunca come con nosotros porque ella siempre llega tarde del trabajo —¡Shawn! —Gritó mi pequeño —Pequeñín. - cargó a mi hijo Shawn es el dueño del restaurante, nos hicimos amigos cuando Alex tenía seis meses, desde entonces Shawn y yo formamos una linda amistad, y bueno, incluyendo a mi hijo porque ambos se llevan muy bien. —Camila, que gusto verte por aquí. - me levanté de mi asiento para saludarlo - ¿Si los están atendiendo bien? —Preguntó bajando a mi hijo al suelo —Sí, muchas gracias. Ya no te había visto. —Mi novia y yo tuvimos que viajar a Miami por tres semanas y apenas ayer volvimos. —Oh, que bien. - dije con una sonrisa —Gracias. Yo los dejo comer, cualquier cosa me dicen. - asentí - Adiós campeón. - le dio un beso en la frente a mi hijo —Adiós Shawn. - mi hijo le sonrió —Adiós Mila, cuídense. - besó mi mejilla y se marchó Después de treinta minutos, pagué la cuenta y salimos del restaurante, Alex iba feliz porque ya no había visto a Shawn. Cuando llegamos a casa Alex corrió a ver a su nueva mascota, Jack, un pequeño cachorro de la r**a pug que le regaló mi padre hace unos meses —Ah ... yo también te extrañé, Jack. - el cachorro lamía la cara de mi hijo provocando —¿Te dejaron tarea, Alex? —Le hablé a mi hijo dejando su pequeña mochila sobre el sofá de piel —No, mami. Alex se pasó juntando con Jack aproximadamente dos horas completas, le pedí que dejara solo a su cachorro porque él aunque no tenía tarea tenía que hacer sus deberes. Claro, como a cualquier niño no le gusta hacer otra cosa más que jugar. —No mami, déjame jugar otro ratito con Jack ¿va? —No, Alex ya te dije que tienes que ir a recoger los juguetes que usaste ayer. —Ok ...— suspiró y subió desanimado las escaleras Después de treinta minutos mi hijo bajó las escaleras, buscándome para entregarme un sobre color rosa, era la invitación para el festejo de 10 de mayo. —Entonces mami, ¿irás? —Claro que iré mi amor, sabes que nunca me lo perdería. - el me sonrió y lo abracé —¿Crees que mami Fer quiera ir? —Preguntó inocentemente y mi sonrisa se borró de mi rostro Alex siempre estaba ilusionado con ver a su madre presente en alguno de sus festivales, cosa que Fernanda nunca asistía que porque tenía trabajo, no le dio tiempo de llegar, cosas así. Más bien, pretextos, esa es la palabra adecuada para definir a Fernanda con su hijo —No sé, hijo. - traté de sonar lo más normal que pude - Sabes que ella siempre tiene que trabajar. —Pero a lo mejor si le insisto mucho quiera ir, ¿no crees? —Amaba la fé de mi hijo En ese mismo instante la puerta de la entrada se abrió, era Fernanda. Venía con una sonrisa de oreja a oreja y cuando vio a Álex ya mí cambió su cara por completo. Dejó su sacó n***o sobre el perchero de la entrada y caminó hasta la sala dejando su bolso. —Dame de comer, tengo hambre. - dijo cortante y me la quedé mirando - ¿Qué me vez? ¿Qué no me escuchaste? ¡Tengo hambre! —No ... no hice nada ... de comer. - mi voz titubeaba —¿Que mierda dijiste? —Habló molesta —Fernanda no hice nada de comer porque Alex y yo salimos a comer Sushi, y no te traje nada porque nunca comes con nosotros. —Me vale si comieron ustedes, ¡YO TENGO HAMBRE Y QUIERO QUE ME HAGAS DE COMER! —No hay nada en la nevera, no te puedo hacer nada de comer ...— dije asustada por su grito —¡Pues sal a la calle, vas al supermercado y compras algo! —Ahorita voy. - dije levantándome del sofá —Mami Fer, mira. - Alex tomó la tarjeta y caminó hasta Lauren —¿Qué quieres, niño? —Habló molesta —Mira, es la invitación que mandaron para el día de las madres, haremos un festival y yo voy a bailar, ¿podrías venir a verme? Mami Camz vendrá, ¿verdad mami? —Me miró y asentí —No molestes a Alex, sabes que no puedo tengo que trabajar. - sabia que Alex le iba a insistir mucho pero sin conseguir nada —Anda mami, tienes que ir, te prometo que voy a bailar bonito. - dijo con una sonrisa —¡NO ALEX, NO VOY A IR, ENTIÉNDELO! —Le gritó provocando que una lágrima corriera por la mejilla de mi hijo —Alex mi amor, sube a tu habitación. - le hablé dulcemente acariciando su cabello y él asintió —Y tú apúrate que tengo hambre, Camila. - me chasqueó sus pulgares No entendía su mal comportamiento de ella, el comportamiento de hacia mi hijo, él no tiene la culpa de nada. Fernanda lo ve como el motivo que arruinó su vida.  Sí mi hijo la ama, y ella ¿no? Si se parece mucho a ella, su cabello color castaño, piel pálida, hasta su carácter cuando se enoja. Él es demasiado perfecto para ella.
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