Laura ese domingo no vino a dormir a casa. Estaría intentando superar lo de Rebe. Me había llamado al anochecer para avisarme. Era pronto todavía las 7:30 am. Me di una ducha y desayune un poco y a las 8:15 salí de casa. Rumo a la casa de Ana. El GPS me guió perfectamente hasta su puerta. Eran las 8:35, le envié un mensaje: - “Estoy al lado de tu puerta, ¿vía libre?” - “Vía libre, ahora te abro es el 5to piso.” Al abrir la puerta del ascensor en la quinta planta oí como una puerta, de las tres que había, se abría y Ana asomaba su cabecita y con la mano me decía que fuese hacia ella. Entramos iba a decir “buenos días” pero ni eso me dejo, nos fundimos en un beso de deseo compartido. Ella estaba espléndida, llevaba un camisón cortito azul, completamente transparente. Le apretaba su cul

