Amazonas

2490 Words
Amazonas A pesar de ser de día en lo profundo del amazonas la luz escasamente se abre paso entre la vegetación. Cual quiera que viera a la distancia podía ver moverse de manera extraña la copa de los árboles e incluso uno que otro caer al suelo a causa de ser partido por la mitad o ser arrancado desde la raíz. Los nativos, aquellos que aún no han sido tocados por la “civilización” corren a toda prisa unos buscando refugio otros persiguiendo a el causante de tales destrozos que no era otro que el Lobisón, una de las siete bestias que rondan casi todo el cono sur de América. Aunque parezca de otro tiempo y época cientos de flechas surcan el aire haciendo un ruido siseando, el lobisón escucha el ruido alza su mirada, aúlla feroz, busca desesperado refugio sin ver nada cerca de él, baja la mirada y a sus pies un barranco, sin tomar impulso se deja caer, las flechas caen clavadas en el piso otras se van de paso al barranco y en la orilla de este, Dédalo y Ramsés viendo la profundidad de barranco. Dédalo se retira una flecha del hombro derecho, Ramsés del rostro, ambos en el instante sanan. _ No Debiste decirle que ya nació el bebé. _ No lo hice, escucho la conversación. _ - Ramsés se coloca a un lado de él dando la espalda al acantilado- _ ¿Qué vamos a hacer? _ Tú, reorganiza a los nativos, yo iré detrás de él. – No dio tiempo a que Ramsés reaccionara salta al vacío- _ ¡Te puede matar! ¡Necesitas ayuda! ¡Rayos! Odio que no razone, solo se deja ir de tras de él y yo tengo que ayudar. Molesto el egipcio junta las flechas, en ese claro el sol da de lleno y a él ya le estaba afectando el ardiente sol, con quemaduras de segundo grado se interna en la selva reorganizando a los nativos. Todos se estremecen al escuchar dos tenebrosos rugidos, Ramsés niega, se despide de los nativos, corre siguiendo los gemidos de la pelea, al aterrizar, alza la mirada ve el rastro de destrucción apresura el paso al ver sangre cuando llega ante ellos, Dédalo y Darío están en un acalorado combate cuerpo a cuerpo, Darío da un zarpazo surcando el pecho del vampiro de derecha a izquierda haciendo que caiga de rodillas ante él, sin raciocinio alguno inicia golpearlo, poco le importa arrancar la carne “vida” del cuerpo del vampiro, Darío no se dio cuenta en qué momento Ramsés se monta en su espalda, el egipcio ejerce presión y fuerza en el cuello de Darío, Dédalo al ver que va perdiendo fuerza se abalanza sobre el coloca sus delgadas manos en el rostro en las sien del griegos, ahora los dos vampiros luchan por someter al licántropo, por fin el mayor logra tranquilizar al joven haciendo que caiga desmayado, Ramsés se queda de pie viendo como poco a poco vuelve a ser hombre, Dédalo con la mitad del cuerpo destrozado se arrastra lo suficiente al cuello del griego para beber de él, finaliza cae desmayado, a los diez minutos abre los ojos y grita como si hubiera despertado de una pesadilla, el egipcio lo tranquiliza, los dos vampiros tranquilos descansan observando al griego que aun inconsciente sus rasgos lobunos se asoman como si fueran convulsiones. _ Fuiste muy descuidado, ya llevaba meses como lobo al escuchar tu conversación liberaste a la bestia. _ Juro que ignoraba que me espiaba. – El azul mirar de Dédalo se clava en Darío- _ Mi príncipe maldito me mintió. _ Solo no dijo la verdad. _ Llevamos milenios siendo amigos, no iba a ir corriendo con su hermano a decirle que embarazó a su esposa. _ No sabemos si es de él. _ Ramsés, si ese bebé fuera de Elián, Darío no hubiera salido como salió: corriendo a conocer a su “sobrino”. Intente hablar con él, pero es terco como él solo, impulsivo. No hace caso. _Se parece a alguien que conozco y que estoy viendo. _ Al ver que lo iba a amarrar se volvió loco exponiendo su bestia. _ Y por culpa de ese descuido tenemos asustada a toda la población étnica. Sujetemos a Darío y tranquilicemos a todos aquí. _ Solo espero que cuando regrese en si no se vuelva loco…otra vez. _ Lo averiguaremos. Villa Licaón, Atenas, Grecia. Dos días han pasado desde que Sandra la hija de Elián y Secundina nació morena clara como la abuela materna, cabellos azabaches como el padre, ojos marrones, pareciera que sus pestañas habían sido dibujadas una por una largas y tupidas, sin duda era una bonita bebé y desde luego Emilia estaba vuelta loca con sus dos hermanos, era la mujer más feliz del mundo son sus dos hermanos. Jano y Nereida ayudaban a Secundina, Elián y Ciro seguían buscando a su hermano ya su sobrina Lucrecia y sus rastreadoras habían barrido todo Europa, y ella ya se había trasladado al sur de África para iniciar por ese continente. _ Por los acontecimientos de los últimos tres años, me arrepiento de haber dejado mi exilio. _ Si no lo hubieras dejado no estuvieras casado y con dos hijos nuevos, ni estuvieras al tanto de lo que pasa con nuestro hermano. _ ¿Y qué le pasa a ese cabrón? Que se enamoró de otra mujer, confié en que haría lo correcto. _ Y lo hizo. _ ¿En verdad lo hizo? ¿Por qué se fue de la villa? ¿Por qué se alejó de su familia? _Porque así es él. Elián, si él no hubiera hecho lo correcto ya se hubiera alejado de su esposa, y no fue así volvió con ella, hizo las paces, se fueron juntos, volvieron para estar a nuestro lado. _ Supongo que tienes razón. ¿Como van los recién nacidos? _ Bien, están en las montañas, hubo unos problemas con los cachorros convertidos con magia por desgracia casi a todos los tuvimos que matar, Circe tuvo que hacerlo. _ Es una verdadera lástima eran muy jóvenes, me duele cuando mueren los cachorros. _ Una verdadera lástima, varios tenían potencial, pero la magia era muy inestable los volvía demasiado agresivos y a los que convertimos perdieron la razón. _ Hablando de eso debo ir a Petra, los nómadas del desierto quieren hablar conmigo. _ No vayas solo, lleva escolta. _ Los moros no son así, lo sabes. _ ¿Y cuándo partes? _ Pasado mañana. Te vas a quedar a cargo, por favor dile a Jano que cuide de Secu pero de Nereida. _ ¿Qué? Ignoro de que hablas. _ Se que ellas no se llevan bien, sé que Nereida sigue con sus comentarios inapropiados, pero por algún motivo mi esposa no me dice nada al contrario cuida de ella. _- Llaman a la puerta, Elián da el pase- _ ¡Hola sobrino! ¿Qué se te ofrece? _ - Talio hace una reverencia, baja la mirada- _ Solicito vivir permanentemente en la villa con mi esposa. _-Elián hace un elegante movimiento de cabeza- _ Por fin Delfina se decidió, son bienvenidos los dos, busca un espacio para ustedes. Sugiero el ala este por la noche es tranquila. _ Gracias tío, se lo diré a Pita. _ Talio ¿Te vas a integrar a la manada? _ Si, eso queremos los dos. _En ese caso – se pone de pie- _ Ciro, que se integre, Talio, tomaras el lugar de tu padre …en lo que vuelve. _ Claro, lo que ustedes dispongan. _ - Ciro se coloca a un lado de su hermano mayor- _ ¿Crees poder ser el asesino de tu rey? _- En el rostro de Talio se dibuja una sonrisa ladina, guiña el ojo derecho igual que el padre- _ Mientras no sea a uno de la familia el que usted diga y tendrá su cabeza a sus pies. _ Siendo así, ya me puedo ir más tranquilo a Petra. Ciro, cuida bien de la prole, Talio obedece a tu tío. _ Si señor. _ Se dice “si tío” soy señor, pero soy tú tío. El mayor los deja solo para ir a su habitación para hacer la maleta para el viaje, como siempre viajar ligero, sin ayuda empieza hacer los preparativos, ignora por completo la mirada de reproche de su esposa, por último, se planta frente a ella manos en la cintura y con cara de pocos amigos. _ Ya te dije por qué no vas conmigo. _ No es impedimento, lo sabes. _ ¡Por amor a mis dioses! Estas recién parida, a donde voy no es un buen lugar ni para ti ni para los bebés. _ Pero quiero ir contigo. No me quiero quedar sola. _¿Sola? ¿Con poco más de quinientas personas? _ Pero ninguna de esas quinientas personas eres tú. _ ¡Jajaja! – Se sienta a su lado- _ Voy a el desierto. _ No es impedimento para mí. _ Ir viajando con dos bebés. _ Te doy ese punto. ¡Ándale! Llévame contigo. _No lo sé, la voy a pensar. _ Amor, amor, amor – coloca su cabeza en las piernas de Elián- _ Vengo casi, casi del desierto, ir a otro desierto no están malo, será diferente es todo. _ Sabes para ser insegura en mucho aspecto eres muy segura en otros, como en este, por ejemplo. _ Soy insegura de mi como mujer no de mis capacidades, sé que soy fuerte, trabajadora, ya sabes mamá luchona, cuatro por cuatro, todo terreno. _ Y eso me gusta de ti. Pero la sigo pensando. _ No hay mucho que pensar, hago mi maleta y las pañaleras de los bebés. _ Secu, no es lo mismo una bebé que dos, va ser difícil para ti viajar con ellos. _ Se dice nosotros, son hijos de los dos, obvio que vas ayudar como el padre que eres. _ - Suspira derrotado- _ No lo sé, deja el pienso ¿Ok? _ Voy haciendo las maletas ¿Cuántos días? _ No te voy a ganar. _ Nop. Bajan los dos al comedor, Elián con Elio en brazos y Secundina con Sandra, los dos hablando del viaje, ella exponiendo sus puntos para ir, él declinando cada punto, antes de llegar a la cocina se topan con Delfina, Elián le hace una reverencia, y hace que su esposa hago lo mismo, la pelirroja tan solo cierra los ojos en señal de respeto a la pareja, es Elio quién llora, la pareja hace intercambio de bebés, la mexicana se adelanta al comedor, la pitonisa le ve la espalda cierra los ojos y ve al rey. _ - Elián ve que las pupilas de Delfina se dilatan e inclina la cabeza- _ La sangre Licaón se derramara si el rey no permanece junto a su reina. – si voz suena fría, distante carente de sentimiento- _ ¿Qué significa eso Pita? _ Nunca dejes sola a tu esposa, llévala contigo al desierto cruel. _ Por eso mismo no la quiero llevar. _Créame mi rey que es lo mejor, ni a ella ni a los cachorros le va a pasar algo malo, por lo contrario, será un viaje enriquecedor. _Si así lo dices así se hará Pita. _ Mi señor, va a ser la última vez que le dirá algo como pitonisa, ya que desde este día seré esposa de Talio. _- Elián toma su mano derecha, en el dorso deposita un beso- _Se bienvenida a la familia esta vez como mi sobrina no como el oráculo de Delfos. _ Se siente extraño. _ ¿Dejar de ser el oráculo? _ Si, me da pena Talio. _ ¿Pena? ¿Por qué? _ Pitonisa… y a usted tratarlo como pariente no como rey es algo difícil. _ Entiendo, ya soy tú tío no lo olvides, sobre lo otro hablaré con él, que se porte como un caballero o se las verá conmigo. _ -Se le suben los colores al rostro- _ S… se lo agradezco. _ - Por primera vez en milenios Elián se atreve a abrazar a la pitonisa- _ Siempre juntos, no tengo vida para pedir perdón por lo que te hizo mi abuelo. _ Eras un inocente niño, no eres culpable – Pita se acurruca en sus brazos- _ pero siempre supe que serias su ejecutor. _Lo fue Estrella. _ Sabe de lo que hablo, siempre supe que ustedes tres vivirían, no dije nada, sabía que harían justicia. _ No sé si sean ciertas tus palabras. _ Debe creerla ¿Por qué cree que lo siguieron después de caer o cuando se volvió a levantar? _ Aprendimos de nuestros errores. _ Eso los hizo ser justos, nobles sin dejar de ser protectores. _ El rey licántropo, el príncipe cazador y el príncipe asesino, eso por eso que siguen el poder por su organización, su amor y lealtad. Por la profundidad de la selva y en la posición geográfica en la que se encuentran Dédalo, Ramsés y Darío no se sabe si es de día o de noche, el griego no alcanza a reaccionar y Dédalo ya lo sostiene con ambas manos rodeando el cuello, Darío golpea varias veces ambos brazos pero Dédalo ni se inmutaba por los golpes, las facciones humanas desaparecen del vampiro, suelta un grito silente haciendo que el griego se retuerza del dolor, Darío deja de luchar para cubrir sus oídos ya que de estos empezó a emanar sangre. _ ¿Por qué me mentiste? – la voz es molesta como si varios roedores chillaran al unisonó – _- Darío trata de mantener la mirada fija en el vampiro sin lograrlo- _ ¿De qué hablas? – su voz es sin fuerza- _Confié en ti, en tus palabras, me juraste que ella te despreció, que ese cachorro no era tuyo. _ Juro por mi dios que no mentí. _ No creo nada de tu falso dios. Ahora ¡Habla! _ Sostengo mi palabra. – Enojado, Dédalo lo deja caer de una altura de quinientos metros- _ - Ramsés niega, de un salto al aire y a una altura de cien metros toma en brazos al griego- ¡Lo vas a matar! _- Al llagar ante los dos ya va en forma humana- _ Si, no sin antes hacerlo pagar por su mentira. _ Ya entraste a su mente y por eso tus palabras son seguras. _ Te equivocas, no me ha dejado entrar, eso, anudando a su comportamiento no… _ No confías en su palabra. _ Ya no. – Aterrizan, ambos observan la tranquila faz del griego -_ Si algo le debo admirar es su tranquilidad, se ve tan inocente. _ Por qué lo es. _ Es un lobo, no un cordero, no lo olvides. _ Por Dios, Dédalo, confía en Darío en su palabra. _ Ya no más.
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