La puerta de la oficina aún oscilaba ligeramente tras el portazo de Selena. El eco del impacto resonó en el silencio que había quedado en la sala, una metáfora del caos interno de Seven. Permaneció inmóvil por un instante eterno, su mente dividida entre el torbellino de emociones que lo consumía y la creciente sensación de que el control de su vida se le escapaba entre los dedos. "¿Cómo llegué hasta aquí?", se preguntó, inclinándose hacia adelante con los codos apoyados en el escritorio. Un suspiro derrotado escapó de entre sus labios mientras sus dedos se entrelazaban sobre su boca, como si intentara silenciar sus propios pensamientos. O un grito de impotencia tal vez. El embarazo de Miranda había sido una noticia que debería haberlo llenado de esperanza y júbilo, pero lo único que sen

