Kleo sostenía las hojas del documento con las manos trémulas, incapaz de articular palabra. Las palabras impresas parecían moverse, deformarse, como si su mente se negara a comprender lo que estaba leyendo. Laura, sentada a su lado, le arrebató el silencio con una mezcla de indignación y alarma. —Kleo, esto no es un acuerdo. Es una emboscada legal —dijo, señalando con el dedo otra de las cláusulas del contrato—. Mira esto, la parte demandante, en este caso tú, renuncia a cualquier derecho de indemnización por daños emocionales, materiales o psicológicos generados durante la convivencia conyugal. ¿Sabes lo que significa? Kleo la miró sin pestañear. No respondía. Solo la escuchaba. Cada palabra que salía de la boca de Laura era una cuchillada más profunda. —Significa —continuó Laura con

