Kleo se despertó con el recuerdo de la noche apasionada que había tenido con su esposo resonando en su piel. El calor de los labios de James, aún quemaba en su memoria, una mezcla de deseo y dolor que la había consumido en la habitación de su esposo. Pero al abrir los ojos, la realidad la golpeó. No podía seguir cayendo en ese ciclo. Se levantó de la cama, decidida a dejar atrás la tormenta de su matrimonio y enfocarse en sí misma. Se miró en el espejo del baño de su pequeño apartamento, su rostro pálido pero decidido. —No más, Kleo,—murmuró. —Tienes que hacerlo por ti. La noche apasionada con James había sido un error, un desliz que no podía repetirse. Necesitaba recuperar su vida, y eso comenzaba con encontrar un trabajo, algo que la alejara del mundo de James y su empresa. *

