Se había estado escondiendo. Evitar a todo el mundo se había vuelto su misión. Se estaba comportando como un cobarde, lo sabía. Pero aún no estaba seguro de como debía actuar. James estaba destrozado. La gala había sido un incendio, y Kleo, su esposa, había encendido las llamas. Verla en el escenario, exponiendo las mentiras de Brittany con una furia controlada, lo llenó de una admiración que no podía expresar. Kleo le había abierto el camino para pelear contra el padre de Brittany, pero para ello tuvo que exponerse. Se sentía orgulloso pero también lo apuñaló con culpa. Cada palabra de Kleo, cada mirada cargada de dolor, era un recordatorio de su fracaso. Había permitido que Brittany la humillara, que los rumores la destrozaran, todo porque estaba atrapado en una red que no sabía

