X

1821 Words
El sol comenzó a salir acariciando la piel de la joven que despertó con pereza, sus ojos se resistían a dejar el mundo de los sueños.    —Buen día Adara – llamaba el hada, picando la mejilla de la nombrada para despertarla.  La de cabellos oscuros se sacudió, negando quería dormir un poco más. Réel rio contemplando a su soñadora, por suerte era fin de semana o de nuevo estarían llegando tarde. Extendiendo sus alas, se elevó, notando el sobre junto a la joven.   — ¿Qué es eso? — se acercó a la carta que se encontraba sobre la almohada de la chica, examinándola intrigada.  — ¿Qué, es que Réel? — respondía desperezándose Adara.  —Parece una carta ¿Será algún admirador?   El sobresalto, abrió los ojos de Adara de golpe, despejando los últimos rastros de sueño que aún quedaban.   ¿Cómo llego eso hasta su cama? Significaba esto que alguien había entrado ahí. La tomo con temor, abriéndola con cuidado lejos de su rosto por precaución.  — ¡Es su letra! — gritó con emoción, identificando los trazos en la carta.   Leyendo el contenido, atentamente olvido por completo las dudas de antes, la pequeña hada con plumaje de petirrojo mostraba su desconcierto, tratando de leer por sobre el hombro de la joven.     — Es la letra de Einar. — respondió.   Claro que le reconocía su letra, después de todo, la tenía memorizada por leer repetidas veces la carta de agradecimiento que Einar le entrego a Royal Red, la segunda vez que se encontraron frente a frente, en el recital del joven, donde lo salvo de casi morir por la caída de un reflector.  — ¿Qué dice? — interrumpió con emoción su pequeña amiga, olvidando también la pregunta de cómo llego la carta a ese lugar.  —Me pide que terminemos la cita de ayer, espera ¡cita! ¡El escribió cita! — exclamo en euforia — lo escuchaste Réel.  La aludida asintió saltando en el aire junto a su soñadora, no podía negar que ella juntaba a los chicos en secreto.  — Esperara frente a los juegos mecánicos del centro comercial – prosiguió incrementando su emoción a cada palabra hasta llegar a la hora propuesta. — a las 10: 00 A.M.     Ambas miradas se dirigieron con horror al reloj, el rostro de Adara reflejo el pánico del cual era presa en ese momento, al ser un día sin escuela, se había quedado dormida hasta tarde, no le quedaba mucho tiempo para la hora acordada.  De inmediato brinco saliendo de la cama, corrió entre tropezones al baño, saliendo de este echa un rayo. No tenía tiempo que perder, así que opto por un simple vestido blanco hasta las rodillas, coloco una cinta roja en la cintura para acentuarla y completo su vestimenta con unas zapatillas a juego con el listón, sacudió su cabello, colocándose un prendedor de flor al costado derecho, no podía darse el lujo de un peinado complicado. Un último vistazo al espejo, confirmo que todo estuviera en su lugar. Permitiéndole iniciar su camino velozmente.    En el lugar indicado, el castaño ya le esperaba, el llego mucho antes pues se transportó hasta ahí como Black Knight, no estaba mentalmente listo para repetir la aventura del día anterior en el autobús, menos para enfrentar a su padre, quien seguramente no lo habría dejado ir a despedirse.   Esperaba escondido entre una gabardina gris y un sombrero n***o, que le daba una imagen extremadamente sospechosa, pero vestido de esa manera lograba pasar desapercibido, quitándose a las fans de encima, así nadie le molestaba para nada. Adara no tardó en llegar, traía una gran sonrisa dibujada en su rostro, ni en su mejor sueño podría suceder eso, dos días seguidos de cita con Einar.    — ¡Adara! – la llamó el sujeto sospechoso de la gabardina.  La pelinegra se detuvo entrecerrando los ojos, Einar rio por lo bajo al ver su expresión confusa, despejando un poco de la gabardina para que pudiese distinguirlo.  — ¿Einar? — le observó sorprendida por el disfraz.  —Sí, luego te explicare, no tenemos mucho tiempo. —  tomó la mano de la joven guiándola a la rueda de la fortuna, ambos subieron a la góndola, tomando asiento uno frente al otro. Adara encantada por tomar nuevamente la mano de Einar, se acomodaba llena de un cálido afecto.    Las puertas se cerraron tras ellos, permitiendo que el joven quitarse la gabardina y sombrero que escondían su identidad, quería hablar de frente con Adara sin nada que escondiera su verdadero yo.    —Adara — habló ante la expectante mirada azul – te pedí encontrarnos aquí el día de hoy, por que deseaba terminar nuestro divertido paseo de ayer, pero también porque espero que pudiésemos conocernos un poco más y para eso necesito mostrarte quien realmente soy.     En un movimiento elegante, el joven se puso de pie para quedar cerca de ella. Extendió su mano en el aire iniciando su transformación, las chispas volaron cubriéndolo todo, ante la atenta mirada de Adara, no podía ocultar su sorpresa, conocía muy bien esas chispas, la magia que inundaba el ambiente era muy similar a la que le convertía en Royal Red. La figura de Einar cambio, quedando cubierta por el traje de Black Knight. No cabía duda alguna, el lucia en su cabeza ese gracioso casco, similar a un kubato con una media luna, (recordaba haber leído sobre los ropajes de samurái, solo para molestar a Black) debajo del casco la máscara con picos en color plata que escondía su rostro, acompañado del traje n***o similar al de un ninja, con esa curiosa pechera y guantes oscuros sin dedos a juego con el resto del traje, en sus pies botas muy discordantes al resto de la temática, (Otro aspecto por lo que Royal bromeaba de su aspecto) todo estaba ahí frente a Adara confirmando lo que aún no podía creer.  Su mente estaba en corto circuito, la información había llegado demasiado rápido, ella no podía procesarlo todo de golpe, reaccionando solo al recordar que estaban en un sitio público, miro hacia los lados para asegurándose que nadie estuviese observándolos, por suerte para ellos la góndola era del tipo cerrado, con paredes altas que le brindaban algo de privacidad a las “parejas”, sumado a que en ese momento su góndola estaba parada justo en la sima, aseguraba las miradas indiscretas no se enterasen de nada.  —Sabes en estos últimos días, me entere de demasiados secretos. — susurró el caballero cabizbajo, sacándola del estupor en el que se encontraba — Secretos, de los que estoy cansado, odio como todas esas personas en las que confías siempre parecen alejarte, por sus secretos o porque les es más conveniente — el joven presiono su puño por los recuerdos amargos que le acompañaban. — tú me agras mucho Adara y esperaba que pudieses aceptarme cual soy, sin secretos, ni mentiras, solo yo...    La voz del chico se cortó acongojada, estaba exponiendo todo lo que él era, ante Adara solo por esa especie de conexión que parecía rodearlos. Ni siquiera tenía idea, de si la otra sentiría esa extraña conexión, solo sabía que no quería mantener secretos con ella.  —E-Ei-Einar— tartamudeó la joven que trataba de procesar todo.  No se trataba únicamente de que Einar y Black siendo la misma persona, Einar...no su compañero Black estaba exponiendo su corazón frente a ella. La transformación se liberó, desapareciendo al héroe y dejando simplemente al muchacho de los ojos tristes, que la veía dudoso.   — ¡Adara te quiero! — le soltó de golpe, lágrimas se derramaron de los ojos azules.   Mientras la góndola reanudaba su movimiento, las palabras se atoraban en la garganta de Adara, dejándola sin habla. Si cualquiera le hubiese dicho, que en un día descubriría, que múltiples veces había rechazado la felicidad anterior mente y que en ese mismo día se le daría nuevamente la oportunidad de tomarla, ella lo habría llamado loco.   — Lo siento no debí... — se apresuró a decir el castaño, siendo interrumpido por un ademan negativo por parte de la chica.  Ella suspiro, serrando los ojos limpiando las lágrimas con el dorso de su mano. Dibujando una débil sonrisa, se dispuso a responderle, encerrando los pormenores de todo en un rincón apartado de su mente. Quería ser egoísta esa única vez, dejar de lado a Royal Red, siendo solo Adara, la joven que estaba en esa góndola, con la persona que amaba en secreto exponiéndose a ella.  —Siempre soñé con esto – confeso finalmente– Esas palabras me hacen muy feliz — el castaño se arrodillo frente a ella, limpiando una pequeña lagrima rebelde que bajaba por su mejilla.   — ¿Pero? — susurró con temor el contrario, esperando la negativa de la chica, estaba listo para ser rechazado nuevamente, el regusto amargo ya subía por su garganta, pensando en cómo termino su primer amor.  —Me odio por no haberme dado cuenta antes — respondió sorprendiendo por completo al joven — tú y Black son el mismo chico gentil, inteligente y cariñoso. ¿Por qué no me percate antes? — prosiguió la joven acariciando con ternura los cabellos castaños.    — ¿Y guapo? — agregó Einar, esperando hacer reír a la joven.     — Y guapo — confirmo divertida con rubor en las mejillas.    Los labios del más alto se abrieron levemente, esperando proseguir con su dialogo, más sus palabras, fueron silenciadas de inmediato por los propios labios de Adara, en un beso que trataba de expresar todo lo que ella no podía con palabras.   Aún quedaban demasiadas dudas que cruzaban por la mente de Adara, junto a regaños por lo sínica que en ocasiones llego a ser con Black Knight, cuando coqueteaba con Royal Red.  En el fondo de su mente también había una vocecita, que le gritaba hipócrita, pero no quería ahogarse en esos pensamientos, no en ese momento que una oportunidad se abría ante ella, esto era algo que había buscado durante mucho tiempo y no deseaba dejarlo.  La electricidad recorría ambos cuerpos, encerrándolos a ambos en su pequeña burbuja, lejos de los problemas y sus identidades, quedando simplemente Adara y Einar enredados en su demostración de afecto, al faltar el oxígeno se separaron lentamente, mirándose con rubor en las mejillas ninguno entendía claramente nada de lo que pasaba.     Einar tomo asiento al lado de Adara luego del beso, conformándose únicamente con sentir la presencia de la joven a su lado. La rueda seguía girando lentamente, la más baja apoyo su cabeza sobre el hombro de su acompañante suspirando complacida, ya maña podrían solucionar todo, tendrían tiempo para charlar y poner sus ideas en orden. Ahí en la góndola, simplemente se dedicaron a disfrutar de lo que quedaba del paseo, dejando sus responsabilidades, siendo solo un par de chicos adolescentes, sin magia, peleas o familiares malignos, si solo un par de jóvenes deseando que aquel momento no terminara. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD