II

1800 Words
En medio de la ciudad, escondida en un pequeño callejón oscuro. Royal Red perdía su transformación, la batalla había sido ardua dejándola a ella y su compañera muy agotadas, deseaba irse a casa a descansar, pero algo le incomodaba con respecto a Black, necesitaba encontrarlo y ver que se encontrase bien.    Luego de recargar la energía de Réel, decidí ir en busca de Black. Un sentimiento de preocupación me invadía, el recuerdo de sus ojos tristes y cristalizados llego a mi mente haciéndome parar en seco sobre la azotea de un edificio departamental. Esta zona de la ciudad conservaba algunos edificios viejos con acabados góticos, recordaba muy bien a mi compañero hablando sobre cuánto le gustaban este tipo de cosas.  — ¿Dónde estás blacki?— susurré antes de mirar a la mansión que se alzaba imponente a mi lado. Siendo por mucho la construcción más llamativa de todas, la reconocí de inmediato, era la “casa Iquelo” el hogar de mi amado Einar. Negué para mis adentros, no es el momento de pensar en el amor, Blacki me necesitaba. Nuevamente el recuerdo de mi querido compañero vino a mi mente, debía encontrarlo. Preparándome para seguir en la búsqueda, mi camino fue bruscamente interrumpido al ver una figura asomarse por una de las terrazas.  Entre cerré los ojos agudizando mi mirada.   ― ¡Einar!     Adara apenas tuvo unos segundos para reaccionar e impedir la caída del chico, tomándole en brazos y elevándose hasta entrar por una de las ventanas de la mansión.  — ¿Te encuentras bien? – preguntó preocupada sin soltar al chico.  El castaño abrió lentamente los ojos, encontrándose con la mirada de la heroína que se acercó un poco más a su rostro para poder estudiar mejor sus facciones, le preocupaba el haberlo lastimado con la prisa de sus movimientos.  —Yo -yo...—la mente de Einar estaba bloqueada ahora que la magia del despair había desaparecido de su alrededor.    El rubor comenzó a dibujarse por las mejillas del castaño debido a la cercanía con la heroína.  — ¿Fue una suerte que patrullase por esta área no te parece? — añadió con una sonrisa tranquilizadora Royal Red.   Red suspiro permitiéndose fantasear por un momento al sentir al castaño tan cerca, fue el chico en sus brazos que interrumpió aquel momento de ensueño al tratar bruscamente que lo bajase.  —No era necesario que lo hicieras – dijo finalmente este cuando por fin la heroína le soltó, dejándolo de pie frente a ella.  — ¿No? Por más maravilloso que seas no creo que puedas volar ― Royal reaccionó muy tarde a sus propias palabras, poniendo un rostro de espanto que pasó desapercibido para el joven, quien permanecía con la mirada baja ― ¿Einar te encuentras bien? — llamó tratando de acercarse, el semblante del mencionado había cambiado, se veía un poco sombrío y sus ojos le presentaban una tristeza que nunca antes le había visto.  — ¿Einar? — insistió al no obtener respuesta. Coloco lentamente una de su mano en el hombro del chico, movió la mano contraria acomodando con ternura, unos cuantos mechones castaños que habían salido de su lugar por la caída.    —Vete, seguro ahora alguien debe esperarte – contestó finalmente un poco irritado, recordando la negativa de la chica a sus sentimientos, apartando las manos de la heroína en un movimiento brusco, muy impropio de su manera de ser.   En el fondo no deseaba alejarla, en ese momento más que nunca quería un abrazo que le hiciese olvidar todo, sentir nuevamente ese toque cálido acomodando sus cabellos. Sentirla junto a él y borrar esa soledad que le había inundado.    Royal observaba consternada al joven, tratando de comprender la preocupante situación frente a ella.  Ver a Einar así me dolía ¿Qué le sucedía? El dulce chico que conocía normalmente siempre estaba tranquilo, sonriente, un poco nostálgico algunas veces. Esta actitud estaba a millas de distancia de esa serenidad confortante que irradiaba. Normalmente Einar jamás hubiese apartado así a Royal Red. Además, quedaba una pregunta muy importante, ¿porque antes estaba cayendo de esa terraza? no podía dejarlo así, si algo le ocurría luego no me lo perdonaría. Por ahora no puedo pensar en otra cosa, debo quedarme con él y saber que le sucede.  Inhale profundamente recuperando la compostura, alguien debía tener la cabeza fría en todo esto.  —Si, es posible que un amigo me espere, pero creo ahora me necesitas más — Le dediqué una tenue sonrisa a Einar, tratando de trasmitirle paz.   Mi decisión estaba clara, Black Naight tendría que esperarme un poco más. Prometo que luego te lo compensare mi querido Blacki.  Por otro lado, no puedo creerlo estaba hablando sin tartamudear con él, mi chico soñado, claro que no era yo en realidad, si no la heroína Royal Red, no había por que entrar en detalles.  — ¿Y dejarías a ese amigo por mí? — Cuestionó Einer dirigiendo una breve mirada a mi persona para luego apartarla. Un poco de tos lo ataco, en ese momento note que su voz se escuchaba un poco rasposa y baja.  —Sí en este momento es más importante estar aquí, podríamos ir a otro lugar si deseas. — lo vi suspirar con un semblante decaído, hizo un ademan indicándome que fuese tras él.   Llegamos a lo que parecía la cocina de la casa, con la preocupación, olvide totalmente mi traje, ¿qué pasaba si alguien me veía así en casa de Einar? Ojalá fuese Adara, fuera de mi traje, supongo no habría problema alguno si caminase como mi yo normal por su hogar, salvo por que estaría muy nerviosa, tartamudeando y posiblemente tropezando con todo. Creo que el noto mi preocupación por mi identidad.  —No te preocupes, no hay nadie en casa, a esta hora todos se han retirado a sus hogares y mi “querido padre” aún no llega –suspiró, mientras se servía un vaso con agua para beber.  — ¡Oh! ya veo, debe ser un poco triste estar completamente solo durante la noche – reaccioné muy tarde a mis palabras, mordí mi lengua con arrepentimiento, no debí decir aquello en ese momento, lo dije sin pensar.    —Lo es, pero te acostumbras o eso pretendes. – la voz de Einar se escuchaba mejor, solo quedaba un carraspeo osco en ella.  Muy aparte de como su voz sonase, aun sentía el frio pesar en sus palabras. Mi mente susurraba el decirle algo para ayudar con ese pesar, sin embargo, no podía encontrar las palabras adecuadas.    ―Eh lo siento, que descortés ¿deseas algo? — Finalmente fue el mismo Einar quien termino redirigiendo la conversación entre ambos, le mire agradecida, con algo de culpa en el fondo. Que heroína estaba resultando ser, ni siquiera podía brindar aliento a uno de mis seres queridos.  —No, así estoy bien gracias – asegure, quería saltar y abrazarlo en ese momento, era gentil y comprensivo aun cuando se notaba que poseía otros problemas en mentes, solo podía enamorarme más.  —Podemos ir a mi habitación si lo deseas, podrías estar más cómoda ahí — asentí sin pensarlo mucho, un cambio de escenario seguro me daría el tiempo para ordenar mis ideas.   Lo seguía de cerca por las grandes extensiones de aquella casa, bueno no es que se le pudiera llamar así, aquello era un castillo enorme, con al menos 5 plantas, miles de pasillos intrincados con decoraciones antiguas de todo el mundo, altas paredes con grandes cortinajes muy hermosos, enormes ventanales que daban paso a hermosas vistas, incluso creo haber visto gárgolas en el exterior posadas sobre fuertes estructuras de piedras blanquecinas con un toque de tonos cobrizos, dando aún más la impresión de que ese fuera un castillo.    Una pintura en particular me hizo detener en seco, en ella se encontraban Einar y su padre junto a una hermosa mujer que tenía los ojos iguales a los de Einar grandes, expresivos, con un color verde tan hermoso que irradiaban mucha luz y amor, sus rasgos faciales eran delicados sus labios bien formados y rosados , su cabello castaño oscuro con algunas líneas cobrizas era recogido en  una coleta de lado posicionada sobre su hombro que luego formaban unos grandes y hermosos rizos, la expresión en el rostro del pequeño niño castaño era totalmente distinta a la que se veía ahora en el Einar del presente por el contrario, era un rostro lleno de alegría que irradiaba mucho amor al igual que el de su madre; tampoco el semblante  de su padre era el mismo, en aquella pintura presentaba una imagen imponente pero muy cálida, más protectora y afable, no  tan gélida y distante como la de ahora, se podría decir que incluso sonreía, aun cuando sus labios no se curvaban en una alegre expresión.    —Ellos son mis padres – mencionó mi guía.     Einar observando la pintura con nostalgia, por la edad que representaba en la imagen, al menos habían pasado unos 10 años desde el día en que fueron retratados.  —Ella es muy hermosa ¿Dónde se encuentra ahora?      Nuevamente quise morder mi lengua, al ver como el semblante de Einar decaía nuevamente, ¿por qué siempre tengo que cometer un error junto a él?, aun siendo Royal Red no puedo evitar meter la pata, su mirada se cristalizó unos momentos ante aquella mención   — Lo siento no debí preguntar.  Aparte mi mirada a un lado, abrazándome a mí misma. Quería animar a mi querido castaño, no hundirlo más.  —No te preocupes, ella no está más con nosotros, sabes, hoy se cumple otro año más desde la última vez que le vi y desde aquel entonces las cosas solo han ido en decremento, ósea cada vez peor.     Sentía como si miles de manos tomasen mi corazón y lo estrujasen a no más poder, ver la realidad que esa sonrisa encantadora y ojos soñadores escondían era surrealista, quise reprimir el nuevo impulso de abrazarlo, pero no pude, no al ver la fragilidad que escondía el siempre tranquilo Einar, corrí directo a él atrapándole en un abrazo esperando darle confort y consuelo a su corazón.    El chico castaño abrió sus ojos sorprendidos, correspondiendo al abrazo, entregándose a la calidez que el momento irradiaba.    «Sorpresa, nostalgia y luego esa acogedora presencia que le pertenecía solo a ella. My dear si tan solo supieras quien soy realmente, correspondí a su abrazo juntando un poco más su cuerpo con el mío. Esa suavidad que solo le pertenecía y su aroma eran como una embriagante cura para mí ¿Cómo es que la mujer que me había ocasionado tanto daño, lograba repararlo todo?  Un solo abrazo bastaba para repararlo todo en un instante.   Sin duda era ella, mi querida Red, la milagrosa heroína de todos.»     
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD