Matthew
Llevo días planeando esto, poder invitarla a salir, hablar, decirle lo que siento, y ahora... ahora ella simplemente me suelta que siempre me ha amado. Y yo la amo.
—Si—Dice de pronto, mirandome a los ojos, y aunque duele su honestidad, la agradezco—Fue fácil física y emocionalmente estar con otros.
—¿Porque?—Le pregunto, mirandola a sus hermosos ojos cafe, que cambian su tono, dependiendo de la luz, y lo que traiga puesto
—Porque podía dejar de pensar en ti... —Me respondo—Amarte... es de las cosas mas... intensas que he hecho en mi vida, Matt
—¿Intenso bueno o malo?—Le vuelvo a preguntar
—Ambas—Al menos esta siendo sincera, y ligeramente abierta
—¿En que mas me has mentido para lastimarme?—Le pregunto mirando de nuevo la servilleta.
—¿Y tu? ¿En que me has mentido Matt?—Lo pienso un momento, y se me ocurre algo, tal vez algo tonto, pero prefiero esto e intentar reparar nuestra relación.
—Hagamos algo... —Le digo nervioso, como es que esta niña me sigue poniendo nervioso—Yo te digo algo que te haya mentido, y tu me dices algo a mi... o que simplemente no nos dijimos...
Lo piensa un momento y al final asiente
—Pero vamonos de aquí... prefiero que estemos mas comodos
Le sonrío y la jalo de la mano, dejo un montón de billetes en la mesa, sin importarme cuanto he dejado extra. Dejo mi tarjeta por si he dejado menos. En este restaurante ya me conocen, de hecho el dueño es amigo de Johanh y mio
La llevo a mi departamento, porque Olivia pasará unos días con mis padres, arreglando lo de la cena que habrá la proxima semana. Y aunque yo debería estar ahí, no planeo pasar la tarde discutiendo con mi padre. Cuando llegamos, vamos directo a mi recamara, esa que conoce bien. A pesar de lo que todos creen, Emma es la unica mujer con la que he dormido en esta casa, nunca he traído otras mujeres aquí. Porque Emma es la mujer de mi vida, ella es dueña de todo esto, aunque no lo sepa. Si, esta bien, hice locuras cuando compraba cosas, este departamento por ejemplo, lo compré un año después de que lo hicimos la primera vez, aunque esabamos ya en esta rara relación. No me importo, y la casa básicamente esta a su nombre, conmigo de copropietario. Varios de los muebles y decoración aquí es por ella. Porque son cosas que le gustan. Solo que nunca se lo he dicho. Se volvería loca, y dejaría de hablarme por ser un jodido acosador.
—¿quieres un short y una playera mias?—Le pregunto, y ella asiente, sonrío, porque eso no ha cambiamos, después de dormir juntos la primera vez, no tuvimos mucha oportunidad de tener una relación como tal, de hecho solo fue como un mes, ese verano, y nos escondiamos, pero recuerdo que incluso antes de dormir juntos, ella me pedía mis playeras usadas para dormir con ella. La llegué a ver un par de veces, cuando antes de que despertara Johanh me colaba en su cuarto, para poder verla, y hablar con ella.
Le doy mi ropa y ella como siempre ha sido la huele, sonríe, me gusta su sonrisa, es hermosa, sincera, Emma si es risueña, pero es una sonrisa prefabricada, pero cuando lo hace para mi o conmigo, suele ser sincera y se nota, porque le brillan los ojos.
Nos sentamos en la cama, no muy cerca, pero quedamos frente a frente
—Pongamos reglas—Me dice y yo me sorprendo de la seriedad con la que se toma esto
—Bien, ¿Que se te ocurre?
—No puede haber reproches, por lo que digamos dentro del juego
—De acuerdo, me parece bien—Porque si que tenemos mucha historia—El juego se acaba cuando uno de los dos diga basta, claro y fuerte...
—Bien—Dice con una sonrisa traviesa—¿Y si queremos volver a jugar? ¿Debemos tener palabras claves?
Pongo mi dedo indice en mi barbilla pensando lo que que me dice, no sé que tanto quiero jugar mas de esta noche, hay muchas cosas, que ninguno de los dos quiere decirle al otro, porque seran como dagas directo al corazón, pero si my love quiere jugar, pues lo haremos.
—¿Que tal? ¿Quieres saber....?—Y si el otro dice que no, simplemente no hay juego, los dos debemos estar de acuerdo, ¿Bien?
—Bien... entonces te toca—Dice expectante
—¿Porque yo primero?—Pregunto sorprendido y ella entrecierra los ojos
—Yo te conté lo del dije—Sonrío de medio lado
—Touché—Le respondo señalandola con el dedo para darle la razón, lo pienso un momento. Sonrío, porque es un recuerdo tonto—¿Recuerdas la primera vez que fuimos al cine? no cuando fuismos solos ¿Sino cuando fuimos con Johanh y unos amigos tuyos y unos nuestros? Fue después de nuestro primer beso...y que nos volvimos a ver en las vacaciones de invierno...
—Si, lo recuerdo
— Bueno pues Johanh me dijo que tu ya tenías novio... un maldito aleman nazi—Digo molesto, porque ese hijo de puta si que era un maldito nazi, que creía en la superioridad de la r**a aria
—Jajaja, si Adler... esta loco—Dice abriendo los ojos con sorpresa como diciendo "obvio era un loco"
—Si bueno, la chica que fue conmigo... era amiga de Johanh, y solo la lleve para saber si aun te sentías atraída por mi—Le digo sinceramente
—¿Tenías 21 años y le intentabas dar celos a una chica de 16?—Me río porque ahora que lo plantea así suena de lo mas estupido
—En mi defensa, nunca me habia enamorado antes, y no sabía como actuar o llamar tu atención
—Pues si me enojé mucho
—Pues lo demostrarte poco, cuando te la paseste toda la película tomada de la mano de él y dandole besitos—Le digo y agradezco solo fueran picos, y no besos de verdad, como el que me había dado a mi, unos meses antes
vAy y según Johanh tu te fuiste a follar con ella—Dice molesta y yo me río
—No follamos—Ella levanta una ceja, sonrío—Me vas a deber una confesión... no follamos...me dio una mamada en el carro—Le digo llevando mis manos a la cara, y cubriendolo—Pero a mitad de la mamada... yo dije tu nombre
—¿Qué?—Dice casi gritando, y yo niego aun cubriendo mi rostro, que sé que esta rojo—¿De verdad?
Y asiento aun con las manos en el rostro. Ella suelta una carcajada
—Es que tu... me tenías loco, no te podía sacar mi cabeza, pensé que al meterme con ella, dejaría de pensarte...Pero solo termineé con una cachetada, y un dolor de bolas horribles... y termine masturbandome pensando en ti...en el mismo carro antes de ir al dormir...
—Te merecías la cachetada—Me dice la muy cabrona, pero cuando miro sus ojos, veo la diversión en su rostro, levanto una ceja, pero ambos reímos.
—Tu turno, my love—Le digo y ella se lleva la mano a la barbilla imitando mi gesto, después sonríe
—¿Recuardas la veces, antes de besarnos... que nos encontrabamos en el bosque corriendo? ¿Que haciamos ejercicio?
—Si, me gustaba correr contigo—Le confiezo y ella sonríe con cierta travesura
—Bueno... pues en ese entonces odiaba correr
—¿Qué? Pero dijiste que era tu camino habitual...—Digo y ella levanta la ceja y yo no puedo evitar sonreír—¿Porque?
—Es que me gustabas mucho...—Me dice rápidamente, y se pone roja—Y no sabía como acercarme a ti... así que empece a ir a correr, para verte... pero nunca pensé que de verdad chocariamos... solo quería verte correr...
No puedo evitar reírme
—De habermelo dicho, no te habría hecho correr 10 kilómetros, nena—Me río con ganas—Con razón al día siguiente no querías salir de tu cuarto
—Aunque la verdad, es que no me gustaba, gracias a ti le agarre gusto, y ahora es parte de mi rutina diaria—Muerdo mi labio inferior, y me da gusto que eso pasara, mas que nada por salud. Emma no erá muy fan de los deportes cuando era niña, según me dijo Johanh. Y como un plus, tiene un cuerpo bastante atletico, si es delgada, a simple vista, pero sin ropa, tiene musculo, y en cuestión de piernas y cadera, hay mucho de donde agarrar, cuando me monta o cuando la tengo en cuatro
—Pues si que te ha hecho justicia el ejercicio—Le digo mirandola con lasciva
—Eres un pervertido
—Si... pero tu eres la culpable... conozco tu cuerpo a la perfección, lo he visto crecer, ha crecido en mis manos, brazos y piernas, y aunque te amaba delgada y charalito, ahora tu cuerpo es mi cielo y mi infierno, nena...
—Charalito tu
No puedo evotar reírme. Le ofrezco una cerveza antes de continuar, y ella acepta, al menos estamos hablando y comunicandonos. spero que nuestra relación mejore...