EMMA Han pasado cuatro meses desde la última vez que vi a Matt. Cuatro meses exactos desde aquella tarde en la casa de Johanh. Niklas corriendo por el césped, riendo como si el mundo fuera un lugar limpio, como si no estuviéramos todos hechos pedazos por dentro. Matt estaba ahí, en la puerta. No dijo nada. Solo me miró. Y yo hice lo mismo. Dos fantasmas viéndose de lejos, sabiendo que decir algo sería como rasgar un velo que ya no se puede volver a coser. Desde entonces, no nos hemos buscado. No hemos coincidido, aunque los dos sabemos que eso ha sido a propósito. Y está bien. Al menos, eso me repito cada mañana cuando salgo de casa y me sumerjo en las últimas etapas de mi doctorado. Estoy agotada, pero también emocionada. Después de estos meses intensos, por fin estoy a punto de termi

