MATTHEW 21 AÑOS Nunca me gustaron los días de lluvia. Hay algo en el sonido constante del agua golpeando los cristales que me pone inquieto. Como si el mundo entero estuviera en pausa y los pensamientos tuvieran más espacio para gritar. Pero esa tarde… esa maldita tarde fue diferente. La casa de los papás de los White tenía ese aroma a madera húmeda y café recalentado. Y aunque estaba llena de gente, de risas, de pasos, yo solo podía pensar en una cosa: ella. Emma. La hermana menor de Jo. La que no debería mirar como la miro. Y sin embargo, lo hago. Siempre. La observo de reojo cuando cree que no me doy cuenta. Cuando se cruza de brazos al escuchar algo que no le gusta. Cuando se muerde el labio leyendo en su celular. Cuando se hace esa coleta rápida y desordenada que deja ver s

