POV MATTHEW Ella temblaba entre mis brazos. O tal vez era yo. Tal vez siempre fui yo. Sus ojos me miraban como si aún no supiera si rendirse o huir. Y juro por todo lo que tengo —que no es mucho, pero ella lo ha sido todo—, que si me hubiera dicho “detente”, lo habría hecho. Pero no lo hizo. Y eso cambió todo. No hubo prisa. No había espacio para eso. La tomé del rostro como si fuera lo más sagrado que había vuelto a tocar. Mis pulgares rozaron sus mejillas, mientras ella me buscaba con la boca, aún entre suspiros y reproches ahogados. —No deberíamos… —susurró, pero su frente aún pegada a la mía. —Lo sé —le respondí, besando su nariz—. Pero tampoco deberíamos habernos roto así. Su boca encontró la mía. Y todo el mundo se apagó. No fue un beso hambriento, fue un beso con me

