¿Alguna vez has conocido a alguien cuya sonrisa se dibuja de forma natural? Les da una imagen amigable, cálida y digna de confianza. Los convierte en alguien con quien puedes desahogarte sin miedo a que lo copien y peguen por todo internet. Bueno, yo era todo lo contrario a una persona con una sonrisa natural. Era confiable, sí, pero tenía una cara de mala cara. Inquietaba a la gente, y con esa cara no solía atraer a desconocidos a mi círculo íntimo. Laliana, en cambio, sonreía mucho . Muchísimo , muchísimo . Y haber conocido a Tate era mucho decir. Sus ojos tenían un brillo que te hacía sentir visto e importante cuando te miraba. Una sonrisa que se iluminaba cuando encontraba algo en común contigo. Y unas peculiaridades que resultaban encantadoras. Empezaba a entender por qué el mundo la

