**LAURA** Con cada paso que daba en el aeropuerto, murmuré para mí misma: Otra vez aquí, en Australia. El lugar donde conocí el amor… y, a su vez, donde todo se desmoronó en un solo instante. Los nervios se apoderaron de mí, y el miedo a encontrármelo, aunque fuera por casualidad, iba creciendo. Sabía que la probabilidad de que eso ocurriera era apenas de un 0,01%, pero esa mínima posibilidad me bastaba para desestabilizarme. Al salir, tomé un taxi hacia la dirección que tenía anotada. Mientras el auto avanzaba, miraba los árboles que se alineaban a lo largo del camino y me di cuenta de que estábamos dejando la ciudad atrás. Recordé que fue lejos de la ciudad donde pasé la noche más mágica de mi vida, aquella de la que nació mi pequeña Azul. Mis pensamientos se disiparon cuando noté que

