Esto me parecía una idea arriesgada y estúpida que me hacía querer irme de allí corriendo y gritando con la intensión de que alguien fuera en mi ayuda y me dijera que lo que estaba por hacer era una completa locura y que me dijera que esto no es para nada propio de mí. Benjamín se había recargado contra mí y su suave y cálido aliento golpeaba mi rostro haciendo que este se sonrojara. Sabía que era el lugar menos indicado para hacer lo que estábamos por hacer pero al ver la mirada ardiente y sensual de Benjamín pronto la razón fue perdiendo voz en mi interior dejando paso a un sentimiento de impulso que me lanzaba a hacerlo. Benjamín acerco mi mano a mi rostro y paso sus largos dedos por detrás de mí oreja haciendo que la sensación de aturdimiento retumbara y se expandiera por todo mi cuer

