Al salir del juzgado, donde ninguna de las partes logró alcanzar un acuerdo satisfactorio debido a que tanto Julio como Julia se mantuvieron firmes en su posición de no ceder la custodia de Val, Julio, intentó acercarse desesperadamente a Julia, pero su abogada, una mujer de mediana edad con años de experiencia en casos familiares, se interpuso rápidamente en su camino. —Señor Montiel, es conveniente y necesario que no se acerque a su esposa en estos momentos —reflexionó la abogada mientras observaba la situación—, permítame a mí, como su representante legal, manejar y solucionar estos inconvenientes de la manera más apropiada y beneficiosa para todas las partes involucradas en este proceso. Julio, no podía concebir la idea de dejar en manos de terceros, por muy profesionales que fueran,

