Ya pasó el fin de semana y no nos dimos cuenta. No sabía que extrañaba tanto a mi familia. Me despido de mi madre. —Te dejé kuchen y pie, y muchas cosas ricas en el refrigerador —dice ella. Azzael sonríe. —Amelia, usted es un verdadero genio gastronómico. Sus platos son exquisitos —le dice mientras le da la mano. Mi madre me mira. —Por Dios, qué zalamero este niño... pero sigue, adoro los cumplidos. —Alejandro, faltan dos semanas para el cumpleaños de Aggy. ¿Crees que puedan venir a la casa para celebrarlo ese día? Mi esposo quiere hacer un gran asado familiar. No todos los días se cumplen 21 años. Azzael la mira. —Le doy mi palabra de que estaremos allá. Mi padre me abraza. —Hija, tú eres feliz, y eso es suficiente para mí para ser feliz también. Mis tres mujeres son mi vida. Al

