Llega la mañana y me preparo para ir a trabajar. Reviso mi celular: tengo casi 130 mensajes de w******p. Me siento en la cama, abrumada. Hay mensajes de Anna preguntándome cómo estoy y diciéndome que me tome el día. También hay mensajes de Aníbal: —Saqué a Julieta del grupo. Nunca imaginé que haría algo así. Perdóname por todo lo que pasó. Y entre ellos, un mensaje de mi hermana: —Vendremos a la ciudad, llegamos como a las 4. Salto de la cama y empiezo a vestirme. Azzael entra y me pregunta: —¿Pasa algo malo? —No… o sí, no sé. Mi hermana acaba de escribirme para avisar que llegarán hoy a a la ciudad a las cuatro… y no saben que me cambié de departamento, que tengo auto… y un dios griego como novio. Azzael me mira con terror. Juro que nunca lo había visto asustado. Se sienta en la ca

