Me enorgullece ver a mi pequeño hermano dar su discurso. Tiene a todo el público atento a sus movimientos. No está nervioso y mucho menos se ha equivocado en nada. Es como si hablar frente a miles de personas fuera lo más normal del mundo. Habría sido yo y seguro que digo alguna estupidez. En este momento me pregunto cómo puede mi hermano pequeño ser tan maduro con una hermana que no deja de tener cerebro de niña. Justo en este momento me avergüenzo de mi misma, mi hermano pequeño es mi ejemplo a seguir. Oficialmente puede considerarme como un desastre. Sonrío como boba mientras él habla. Ha pasado el tiempo y yo he sabido aprovecharlo. Me siento tan malditamente orgullosa de mi pequeño hermano que tengo mi espalda recta y estoy sentada como toda una dama. Mi jodido premio por no est

