—Kagome, ya sal — grito cansado de esperar. Me lanzo a la cama y pongo una mano sobre mis ojos. —Espera un poco — la escucho gritar desde el interior del baño. Nos encontramos en un crucero para nuestra luna de miel. Kagome tiene más de una hora metida en el baño, apuesto a que está defecando todo lo que comió en la boda. Nuestra boda fue sencilla y terminó con Miroku borracho y mis padres un poco calientes lo cual fue un poco traumático para Sesshomaru y para mí. Ahora solo quiero que mi esposa salga, ya que, desde que le quité el vestido corrió al baño y no ha salido. —Kagome, me estoy cansando — me acomodo en la cama y al fin la puerta se abre y con Kagome sale una melodía sensual. Abro mis ojos mirando hipnotizado como el corcel que se ha puesto ajusta su cuerpo haciendo que

