Miro de manera impaciente que le jodido viejucho que tiene grandes anteojos y una mirada lujuriosa me diga que mierda tengo. Inuyasha está de viaje por asuntos de trabajo y yo he tenido dos desmayos mientras estaba impartiendo clases en la academia. Estoy muy feliz, la academia cada día crece más y eso solo hace que me sienta orgullosa de mi. Sango trabaja conmigo y eso solo lo hace mejor. Volviendo al tema, que es el señor viejucho de mirada lujuriosa paseándola por mi cuerpo. Una mueca de asco se forma en mis labios y este debe ser el doctor más asqueroso que la vida tiene. Claro, a mí nunca me tocan las cosas normales, eso de guapetones doctores que me atiendan y que solo una sonrisa de ellos recupere el aliento y me sienta mejor. —¿Qué demonios tengo? —Pregunto perdiendo la pacienci
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