Carlie golpeó con fuerza la puerta de Raven haciéndole saber que estaba allí pero sin darle tiempo a acercarse para abrirla pues empujó con violencia y entró en su casa sin ser invitada. —¡Raven! Fue hasta el salón y lo encontró vacío y frío. La chimenea no estaba encendida a pesar del viento que se filtraba por las paredes dotando al lugar de un ambiente gélido. Miró entonces las escaleras y fue hacia ellas. No pensaba irse de allí sin haberle dicho cuatro cosas. Poco le importaba a ella haber salido echa una furia de la empresa del Señor Cameron, cogido un taxi y abandonado a su hermano para decirle a la cara lo que pensaba de él y del trabajo que le ofrecía su amigo. Le daba igual que hubiera anochecido y tener que llamar a otro transporte para regresar a casa con tal de poder gritar

