Carlie abrió con lentitud los párpados dolorida por el esfuerzo que le estaba llevando hacer ese simple gesto. Sentía pesado todo su cuerpo y apenas si podía centrarse en algún punto del techo. Gimió en la oscuridad tratando de llamar la atención de algo o alguien. Una cálida mano le apretó la suya, una que no le era desconocida, le tranquilizaba el roce, estaba a salvo, a pesar de que su mente le pedía que huyera de ella. —Carlie... —susurró una voz. Ella movió la cabeza para ver de dónde procedía el sonido cuando sus ojos se encontraron con los azules de Raven. Los recuerdos llegaron como una explosión: el ataque, el sexo pero, sobre todo... ¡La había mordido! Apartó su mano de la de él y trató de incorporarse de la cama para alejarse sólo que no tenía suficientes fuerzas para hacer

