A la mañana siguiente Lizzie se levantó demasiado entusiasmada, no había logrado dormir nada. Se había aventurado a decirle que la había besado en serio. No sabía con certeza si Lidia aún los miraba, pero algo en la forma en la que lo había hecho le decía que no se había visto obligado y al ver la reacción que había tenido pudo confirmar que sus sospechas habían sido ciertas. Era sábado y normalmente Leo no iba a la empresa. Bajó aún sonriendo con su ropa informal pero deliberadamente escogida para intentar provocarlo. Recorrió la cocina impoluta y caminó hasta el escritorio con pasos silenciosos, pero no lo vio. Decidió ir hasta el gimnasio que se encontraba separado de la casa por un camino de piedras estéticamente diseñado. Era un espacio vidriado que daba la sensación de estar ejerci

