Elio pensó por un momento su respuesta, era probable que Aquiles, al fin, haya hecho su primer movimiento legal para pelear el puesto de presidente dentro de la empresa, pero en definitiva no quería ver a la abogada que al parecer era demasiado insist ente ¿no le bastó con saber que era “gay”? Sin duda era una mujer que no se rendía con facilidad. — Dile que estaré ocupado toda la semana —volvió la vista hacia sus papeles— que te pase toda la información que me quiera hacer llegar. — Como usted diga señor —Fátima salió de la oficina, regresando con Elio a los pocos segundos— dice la señorita Cardo que si al menos le puede tomar la llamada es urgente. El billonario asintió, Fátima regresó al escritorio para pasarle la llamada. — Hola Elio, espero que estés bien, bueno ya que estás muy

