Enith sintió un huracán de emociones que iban desde la felicidad por verlo ahí sentado esperando por ella, hasta el miedo por levantar sospechas con el señor Morer y sobre todo confirmar las sospechas de Fátima, estaba segura que en algún momento la asistente veterana la estaría interrogado por el comportamiento de su jefe. — Llegas tarde Enith —dijo Elio, la muchacha sintió un frío recorrer su cuerpo al ver como los ojos de su jefe la fulminaban. — ¿Qué haces aquí? — dijo Enith sorprendida sus párpados se fueron lo más pegado a su frente posible, se aclaró la garganta al recordar que estaban en público, aunque la sonrisa aprisionada en sus pómulos escapó— digo, Señor Guinot ¡qué sorpresa! —su jefe se levantó de su lugar para que ella pudiera pasar al asiento de la ventanilla. Lau se

