Cuando Daniel dijo que se iba a sentir mejor conmigo en Las Vegas porque iba a estar “protegida”, no exageraba. Tengo una sombra, literalmente. Y no es una sombra pequeña, de eso nada. Es nada más y nada menos que el señor Mamut, o Mam para los amigos —sus palabras—, el mismo que lo noqueó el otro día. Al llegar al aeropuerto nos estaba esperando junto con el señor Martin y un muy emocionado Ian, Marilyn y su novio, aunque estos últimos los encontramos a bordo del avión, ya que ella estaba siendo extra eficiente y encargándose de todo, porque a la oficialmente responsable de este tipo de cosas —la asistente personal de Daniel— le dio por accidentarse. Preciso para este evento. Me cae mal ese tipo de gente. La irresponsable quiero decir, pero bueno, estamos rodeados de ellos. Y sí, estoy

