Lara decidió ir a un hotel, no quiere dormir en nuestro apartamento hasta que arreglemos todo. Yo sí he decidido dormir aquí, debo acostumbrarme a mi nueva vivienda, y no lo haré mientras no duerma, no me bañe, y no coma en ella. Bajo con Lara, esperamos al taxi que la va a llevar al hotel, nos despedimos, ella se va, y yo me regreso a mi apartamento, cuando llego a la puerta están paradas dos gemelas, con un pastel en las manos, me saludan,
- Vecino, bienvenido, acabamos de llegar, por eso no pasamos más temprano –
Esto parece una escena de película, las dos (2) casi hablan al unísono, son idénticas, y muy hermosas, les respondo,
- Gracias, vecinas, son muy amables. Me hubiese encantado que mi esposa las conociera –
Tomo el pastel, y comienzo a abrir la puerta, ellas me dicen,
- ¿Estás solo? ¿Quieres que cocinemos algo para ti? Somos cocineras –
Yo veo hacia todos lados, no quiero problemas, y esto parece un problema doble. Les respondo,
- No creo que sea muy apropiado que ustedes pasen si mi esposa no está, pero gracias, de verdad significa mucho para mí, son muy amables –