Valentina baja de su moto, mientras camina alrededor del auto, enamorada de esa bestia que tiene en frente, niega una y mil veces al ver que la llanta esta ponchada, su rostro pasó de admiración a molestia, ¿Quién haría tal maldad? Pensó ella en su interior, colocó ambas manos sobre la ventanilla para mirar hacia el interior, en donde encontró la figura de un hombre sentado recto y con sus ojos cerrados ¿Acaso estaba meditando? Su imprudencia siempre iba delante de ella.
Tocando la ventanilla con su grueso anilla, dos fuertes toques, haciendo que el ceño de Elissandro se frunciera rápidamente, al ver que él volvió a cerrar los ojos, Valentina no dudó en gritarle.
—Oye guapo, abre la puerta, puedo ayudarte— no estaba mintiendo, sabe más de estos autos, que la misma persona que los diseñó, Elissandro la ignora y ella se enoja fácilmente —Veo que aún no han llegado, si no te apresuras, te aseguro que no quedara ni la sombra de este auto— ella sabe cuál es el método operandi de los delincuentes de esa zona, pronto llagarán para llevarse todo.
Elissandro vuelve a abrir sus ojos y no duda en bajar un poco la ventanilla —¿Qué quieres? — mientras la observa de arriba abajo.
Valentina examina lo poco que ve del rostro del hombre, terco y guapo.
—Vamos abre la maletera, te ayudare a cambiar la llanta— dijo de manera humilde.
Pero Elissandro decidió subir la ventanilla e ignorarla.
Valentina se cruza de brazos, enojada por la falta de respeto del hombre, de pronto tres motos más llegaron, eran sus amigas que regresaron.
—Oye, ¿Qué haces? — Cris estaba molesta al ver que la campeona de la velocidad estaba ahí suplicándole a un hombre para que le de acceso al auto.
Valentina se voltea, —Solo le quería prestar mi ayuda a este imbécil, pero será mejor que se pudra ahí dentro, no tardaran en llegar y dejarlo sin una prenda de vestir—
Las chicas empezaron a reír.
—Vamos, deja al princeso dentro de ese auto— Valeria fue super ofensiva.
Dentro del auto Elissandro observa cómo las mujeres se burlan de él, miró su muñeca y faltaba poco para el inicio de la ceremonia, maldijo a sus adentro, solo necesita que alguien lo saque de ahí, no tenía más opción que pedirles ayuda.
Abre la puerta y sale del interior, fue como cámara lenta mientras coloca su pie afuera, las chicas observan el gran calzado y de buen gusto, hasta que su cuerpo sale por completo, deslumbrando con su aura masculina, Valentina levanta la protección del casco, dejando solo ver sus ojos.
—Eres grande guapo— le dijo impresionada al ver el tamaño de Elissandro, quien rodó sus ojos molesto.
—Necesito llegar a la Catedral, ¿podrían llevarme? — fue lo primero que formuló.
Pero Valentina no se iría de ahí sin observar de cerca la belleza de auto que tenía en frente.
—Espera, déjame deleitarme con esta hermosura y te llevaremos a donde quieras ir— ella camina alrededor del auto, mientras coloca su mano sobre la carrocería.
Las chicas ríen al ver como Valentina actúa, una total imbécil ante un auto.
—Vamos Vale, ya es tarde y el día es joven— Niurka hace rugir su moto, pero basta que Valentina voltee, para que ella se calme.
—Basta, solo quiero unos minutos—
Dijo mientras abre la puerta del conductor y no duda en darle paso a la maletera del auto, jamás pensó estar tan cerca de uno de esos, su padre le ha recortado su tarjeta y por esa razón a dejado atrás su proyecto de un auto de estos.
Saco la llanta y se dispuso a trabajar, haciendo que Elissandro sacara de su bolsillo un paño, todas miraron su acción pensando que limpiaría a Valentina de algún rastro de grasa, pero no fue así, envolvió su mano en el y sujetó el brazo de la joven.
—Detente, piensas que es un auto convencional, podrías estropearlo— sabe que, es de colección, no dejaría que una mocosa lo estropeara.
Valentina levanta su mirada y el ver que él la estaba cogiendo con un paño para no tener contacto físico con ella, la enfureció demasiado.
—No me toques, ¿acaso sabes hacerlo? No verdad, los princesos no cambian llantas— alzando su barbilla con ojos desafiantes.
Pero los segundos siguen transcurriendo, no le quedó más que bufar enojado, —Termina y jugar y sácame de aquí— Elissandro se hizo a un lado, lanzando el paño dentro del auto con desprecio.
—Ohhh, que burla amiga— dijeron en un solo sonido las chicas.
Él observó como Valentina se lanza al asfalto y empieza a retirar tuerca por tuerca, desde lejos Milán ve como las motos se detuvieron, asustado decide regresar, pero no con la misma fortaleza con la que se fue, su cuerpo estaba cansado.
Elissandro mira su muñeca y cierra sus puños con frustración, Valentina termina y deja todo en orden.
—Listo, ahora vayamos— mientras sacude sus manos y acomoda su chaqueta, en ningún momento se retiró el casco, no dejará que él vea su rostro, ya que tiene mejores planes.
Elissandro acomoda el puño de su camisa, observa que ella ha hecho un buen trabajo, mira que a lo lejos viene Milán corriendo con desesperación.
—Esperare a mi chofer, ya puedes irte— Elissandro fue grosero al no agradecer.
—Creo que has tomado una mala decisión princeso— le dice Cris mientras empieza a reír.
Valentina no se iría de ahí sin él hombre, le ha faltado el respeto, le dará un merecido castigo a su manera.
—No creo que llegues a tiempo, a esta hora que todos salen de su trabajo, es congestión total— Valentina le extiende la mano junto a su casco de acompañante.
Elissandro observa su reloj, sólo tenía diez minutos para llegar, era obvio que en carro no llegaría.
—Solo tengo diez minutos— responde mientras recibe el casco y sube a la moto.
—Sujétate de mi cintura— le dice Valentina mientras enciende la moto y la hace rugir.
Elissandro no lo dudo y rodeó la pequeña cintura de la mujer.
Milán a pocos pasos llego cansado, cayendo sobre la carrocería del auto.