Para mi mala suerte no me queda otra cosa que conversar con el señor que dice ser mi abuelo.
Entrego las llaves del café y me voy donde me espera el señor, al estar cerca lo escucho suspirar al verme acercándome a él.
— Bien, ya estoy aquí — le digo con mala cara
No pueden juzgarme, es algo que no puedo evitar. Este señor no es de mi agrado y no siento que se merezca mi respeto. Puede que esté mal al pensar así, pero no puedo dejar de pensar que no apoyo a mi madre por no seguir sus deseos, cuando el sueño de ella era ser doctora.
— Bueno, creo que por tu expresión no estas feliz de hablar conmigo, por lo que iré directo al grano — me dice tomando aire, lo miro con una ceja alzada demostrando que estoy esperando que hable de una vez — Quiero recuperar el tiempo perdido contigo, eres mi nieto, eres igual a tu madre en todo — me dice tratando de acercarse
Avanza un paso, el que yo retrocedo, eso le demuestra que no quiero su cercanía
— Entiendo, piensa en lo que te dije, podemos empezar por cenar un día o tomar un café, si estas de acuerdo quiero comenzar la relación que debimos tener desde que naciste — me dice nervioso
Guardo silencio mientras pienso en la forma mas educada de mandarlo a la chingada, no entiendo cómo es que hoy después de tantos años de la nada viene a pedirme iniciar una relación como abuelo y nieto, debe tener algún motivo para ello, no solo que le recuerdo a mi madre, eso es seguro.
— No creo que sea buena idea, ya tiene dos nietos que viven por usted, no considero que sea necesario hacer lo que dice, además no es algo que quiera — le respondo serio
— Creeme que si es buena idea, puedo estar viejo, pero no soy idiota, esos niños que dicen ser mis nietos que me adoran me tienen harto, juran que les creo ese cariño que dicen sentir por mi, como la preocupación por mi salud, ja! que ilusos, es obvio que buscan ser dueños de mi fortuna — me dice dejándome sorprendido
Eso si no me lo esperaba, creo que me encuentro asimilando lo que he escuchado, por lo que veo el señor aquí presente no es tan ingenuo como creen que lo es mis “queridos” primos. Por un lado es bueno, ya que no creo que sea tan idiota de darles en su herencia todo el dinero que posee, ya que es demasiado, por otro lado no es algo que me importe, no pienso preocuparme por el dinero que tiene.
— Ya veo — es lo único que respondo asintiendo con la cabeza
— Como te diste cuenta no estoy senil ni nada parecido, al contrario, espero de todo corazón que podamos reunirnos un día para pedirte perdón como corresponde, es algo necesario para mi — me comenta y puedo ver sinceridad en su mirada.
Eso hace que ponga en duda todo mi odio hacia él. Quizás debería hablar con él y así poder tener en paz la relación con mi abuelo. Por otro lado, no me siento a gusto con su cambio conmigo, bueno tampoco puedo decir que no me ha buscado desde antes, porque si lo ha hecho, solo que siempre he sido yo quien no quiere nada con él.
— Me parece bien que sepa cómo son mis primos, con respecto a conversar no se lo voy a negar, sin embargo, eso no quiere decir que seamos una familia o que yo olvide todo lo que ha pasado anteriormente con mis padres — le respondo serio
— Eres un digno hijo de tu madre, me haces sentir muy orgulloso por lo que has logrado, creeme que te he estado vigilando, eres honrado y no tienes intereses en mi fortuna, pudiste pedirme dinero, buscar la herencia que tus padres te dejaron, más solo buscaste trabajo para ser independiente y eso no lo hace cualquiera. Tengo muchas cosas que contarte, pero no creo que hoy sea el día, ¿Almorzamos mañana? — pregunta sonriendo
— No te vas a rendir hasta que diga que sí, ¿no? — contesto cruzando mis brazos
Él asiente en silencio, suelto mucho aire, solo para asentir al igual que él.
— Bien, paso por ti al medio día — dice mientras trata de acercarse para despedirse, al ver que no hago lo mismo desiste de su intento
— Prefiero ir yo, no quiero tener que responder preguntas a mis tíos — le explico
— Tienes razón, te enviaré por mensaje la ubicación — después de oír eso me despido con un movimiento de cabeza y me voy a descansar.
Al día siguiente, como cada día, me preparo desayuno, si mis tíos tienen empleados, pero no me gusta pedirles que me den de comer, tengo manos y puedo hacerlo yo, nunca me ha gustado eso de no hacer nada. Miro la hora y ya son las 10 de la mañana, después ordeno la habitación, nunca me acostumbre a llamarla como si fuera mia. Recibo un mensaje de mi abuelo y tomo mi bicicleta, para ir a donde me dice.
Como siempre mis tíos al verme salir en mi bici, piensan que iré a trabajar, para mi suerte su interés en mí es tan pequeño que les da igual lo que hago, tampoco puedo decir que tiene cero interés, ya que si les interesa lo que estudiaré en la universidad, lo bueno es que cuando les dije que quiero ser doctor se relajaron, aunque mi adorada tía (nótese el sarcasmo) no pudo evitar dar uno de sus comentarios venenosos
“Esa carrera no es para cualquiera”
Como no soy mucho por las peleas, preferí guardar silencio.
Volviendo a la actualidad, voy en camino a donde almorzaré con el señor, siento curiosidad por saber lo que dice que tiene que contarme, creo que debe ser de mi madre, su vida cuando era pequeña, no lo sé, son muchas las preguntas que tengo en mi mente, pero por otro lado tampoco quiero recordar momentos dolorosos. Después de pensar mucho he decidido darle una oportunidad a este señor.
Todos cometemos errores en la vida, además quién soy yo para juzgar.