Escucho el timbre de la casa pero que pereza levantarme e ir abrir. Sin decir nada Léviathan se levanta a lo que supongo abrir la puerta y yo sonrío victoriosa, yo hubiese abierto pero la puerta esta lejísimos. Levanto la oreja como si fuera un canino y en efecto, la puerta se ha abierto. Qué lindo es ese sujeto, ha dicho que se quiere disculpar pero no lo parece. Le escucho caminar nuevamente hasta la sala pero esta vez me pongo en alerta, respiro profundo haciendo que mi corazón y alma de un brinco. Vuelvo la mirada hacia atrás para verle entrar con dos bolsas en las manos, mi mirada va desde ellas hasta su mirada que de una manera muy interesante ha adoptado nuevamente seguridad, dominancia y arrogancia. -Zava nunca he tenido la necesidad de justificar mis acciones, nunca he pedido

