2

1200 Words
Narra Asher Nosotros la veíamos desde las escaleras. Aún no podía creer que esa pequeña niña que había llorado desconsoladamente en mis brazos ya era toda una señorita, había crecido y ya no se veía tan vulnerable como en ese entonces. Tuvo una ida feliz  —Se ha puesto muy bonita.— Dijo mi hermano pelirrojo, Ander. — Si, demasiado bonita.— Dijo Alistair recargado por la pared, con un pie apoyado en ella mientras comía un chupetín. —¿Crees que es bueno que hable con esa chica?— Me preguntó Ander señalando con la cabeza Elizabeth Groslyt, una pequeña ratita de biblioteca. — Si, esa niña no tiene maldad. Prefiero que haga una amiga en su primer día.— Dije mirando como las tres reían.— Ella ya creció... — Umm.— Dijo Aramis sonriendo—.Es hora que cumpla con el contrato. -¿Crees que nos recuerde?- Preguntó Ander. — Si no lo hace, lo hará en cuanto nos vea.— Dijo Alistair.— Aunque creo que no lo olvido, intentó deshacerse del collar y del anillo tantas veces... Además que hemos sentido su energía a través de ellos. —Si... Hoy nos acarició—.Dijo Ander sonriendo. Cuando Phoenix se quiso deshacerse del collar no pudo porque nosotros habíamos puesto un hechizo de protección en la cadena de plata. A su vez, durante estos 7 años hemos sabido de ella gracias al anillo, no la hemos visto pero hemos sentido sus emociones como ella siente la nuestra. Cada vez que ella mima al anillo, nos mima a nosotros y es lo que nos ha mantenido cuerda todo este tiempo. — ¿Ya arreglaste para que esté en nuestra misma clase?— Le pregunté a Alistair. — Todo arreglado, no perderemos de vista a nuestra chica. — Entonces solo nos queda la tarea más difícil de todo: acercarnos a ella sin asustarla. —Dijo Ander. — No lo creo, se asustará igual. —Dijo Aramis. — Evitemos una impresión fuerte en público. —Dije sin despegar mi vista de ella. Ander se acercó aún más a la barandilla y noté que su mirada se centro en una sola cosa: en el trasero de Phoenix. — ¡Por el santo infierno! ese culo está para nalguearlo sin parar.— Susurró sonriendo, escuché el gemido de mis demás hermanos.  —No creo que lleguemos a" tercera base" tan pronto.— Gemí dolorosamente. —Esa niña nos matará.— Dijo Aramis.—¿Cómo es que su madre la dejó salir con esa falda tan corta? Ni bien sea nuestra la vestiré como una monja. —¡Joder!— Gimió Alistair.— Yo me follo a esa "monja" sin importar el precio.  —Tenemos hambre.— Dije al escuchar sus comentarios. —Tenemos que tranquilizarnos para que esto no se descontrole.  —¿Cómo controlarse con esa mujer? ¡Mira su caminar! —Dijo Ander totalmente excitado.— Yo la voy a taladrar hasta que mis hijos queden ahí adentro. Los demás gemimos en aprobación. En ese momento por suerte tocó el timbre y los cuatro nos retiramos lentamente del lugar, no necesitábamos tener una erección en plena clase por una mujer que no sabe que existimos, o lo ha olvidado. Aún no me quitó de la cabeza la imagen de Phoenix cuando era una niña y ahora que es una adolescente. ¿Cómo puede existir algo tan hermoso como ella? Al llegar a clase de literatura nos sentamos en nuestro lugares ya determinados. A pesar de tener 156 años, nos gusta ir a la escuela solo para pasar el tiempo ya que aún no podemos trabajar el el mundo humanos hasta que nos vinculemos y tampoco podemos hacer nada en nuestro mundo hasta tener a nuestra pareja con nosotros. Absurdas reglas, pero en este momento nos favoreció mucho para estar con nuestra chica. — ¡ Atención clase ! —Dijo la profesora Rutter.— Tenemos una nueva compañera. ¡La señorita Phoenix Frayne! Y en ese momento entró el amor de mi vida. Se veía nerviosa y ansiosa, ella se tocó el collar mientras se presentaba un tanto incómoda por las miradas maliciosas. Estamos contigo, mi amado angelito. Todo está bien. Sentí su alivió y supe que sintió mis palabras de consuelo. Miré a mis hermanos y asintieron. Mi amada reina subió las gradas del anfiteatro y se ubicó junto a la ventana tres asiento antes que el nuestro, frente a Aramis. Casi gemimos al sentir su aroma delicioso tan cerca nuestro, sentí mi erección en ese momento. —No aguanto más, necesito sacármelo.— Dijo Ander a mi lado y sabía a lo que se refería. Es una suerte que en esta clase solo asistan humanos, o otros seres sentirían nuestro olor, aunque da igual si lo hacen porque después de todo, nos temen. Escuché como mis hermanos y yo nos bajábamos las braguetas y comenzábamos a masturbarnos teniéndola frente nuestro. Los humanos no lo notarán con el hechizo de glamour, para ellos nosotros solo estaremos estudiando, ni siquiera nos escucharán, pero ella si puede hacerlo así que tendremos que tener cuidado. Acaricié mi falo de arriba a abajo pensando en cómo sería penetrar esa dulce cueva virgen que ansia mi polla, quería escuchar sus gemidos, escucharla gritar mi nombre y el de mis hermanos. Me imagino hacerle una doble penetración, lamer su fuente caliente y llenarla de nuestros espera hasta hincharla. Mis hermanos y yo nacimos el mismo día por lo que tenemos un vínculo, pensamos diferentes pero estando unidos como si fuéramos uno solo. Los hijos de demonios nacen máximo de a cuatro y mínimo de dos, esto ultimo es muy raro,  siempre hay un vínculo que nos une y no podemos hacer nada sin que el otro se entere. Así que en este momento no solo vivo mi propia fantasía, sino que también la de mis hermanos. Alistair quería atarla manos a la espalda mientras que uno la jode por detrás él le daría polla en la boca. Aramis quería follarla en frente de todos para que vean que es suya, quería ver el deseo de los demás al no poder tocar lo que es suyo. Y Ander quería follarla el culo mientras le introducía al mundo del b**m. ¡Y joder que eran buenas ideas! Yo por otro lado quiero que me diga "papi" o "hermano mayor" me gusta los juegos de roles y quiero fantasear qué puedo hacer cosas sucias con mi pequeña niña. Con mi bebé. —¡Ahhh, joder Asher! —Gimió Alistair.— ¡Meterle la polla mientras ella te diga "papi", joder me vuelvo loco! — ¡Darle por el culo hasta que grite que quiere más y morderle hasta beber de su sangre, mierda!  —Gimió Ander. En ese momento mis hermanos y yo llegamos, seguramente ensuciamos debajo de nuestros escritorios pero la verdad que nos da igual, después de todo la escuela en realidad es nuestra, no nos harán nada. En el momento que guarde mi polla más o menos saciada, ella se dió vuelta y entonces nos miró. Parecía confundida al principio pero entonces sus ojos se abrieron como platos y lo supe: Nos reconoció
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD