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1077 Words
Narra Ander Sus ojos habían chocado con los nuestros y el terror en ellos se encargó de bajarme toda calentura que había poseído. Ella susurrò algo inaudible para cualquier ser humano peor nosotros lo escuchamos bien. —¿Aún estoy viviendo en la pesadilla? Quise decirle algo pero rápidamente se dió vuelta y miró a la profesora para luego levantar la mano. —Disculpe profesora ¿Puedo ir al baño? — ¿Problemas de mmm regla?— Dijo la mujer tratando de disimular aunque todos entendimos. — Si, si profesora.— Dijo Phoenix pálida. — Tines cinco minutos.— Dijo la mujer y buscó el cartón de permiso para ir al baño. Phoenix se movió rápido y tomó el cartón para perderse de nuestra visión. —¿Mantienen el glamour por mi?— Pregunté a mis hermanos. Ellos lo pensaron, sabía que querían ir tras de ella, pero los pensamientos de ellos dudando de que si eran capaces de contenerse frente a ella hicieron que me dieran el visto bueno. — No la asustes más de lo que ya está.— Me advirtió Aramis. —Trataré de no hacerlo, los mantendré en contacto. Rápidamente me levanté y caminé como si nada mientras todos estaban sumergidos en la clase. Una ventaja de ser demonio es que puedes hacer que vean lo que quieras, a eso le decimos "glamour". Caminé hasta el bañó de damas y agradecí que no haya nadie en los pasillos, lentamente entré y la ví mirándose en el espejo con su rostro empapado. — Esto no puede estar pasando, seguro es el cansancio. Si, es eso.—Se decía desesperadamente por creer en una salida de la realidad. —O simplemente es verdad.— Dije caminando hacia ella.— Vaya, te has vuelto muy sexy y hermosa cariño. Phoenix saltó y chilló al verme, se alejó de mí como si fuera la peste, y si que dolió mucho. — No me temas, pequeña Phoenix. Ya nos conocemos ¿Lo olvidas? —¡Cómo si pudiera hacerlo!— Escupió con rabia.—¡Tú no deberías existir, eres producto de una pesadilla! —¡Auch!—Dije agarrando mi pecho.— Eso duele. —Me voy a volver loca.— Dijo mirandome con temor. —Si yo no existo ¿Cómo es que existe eso?— Dije señalando el collar.— Es el contrato simbólica y físicamente. —¡Sabía que era de ustedes este collar maldito!—Dijo agarrándolo y me lo dio.—¡Ten, no lo quiero volver a ver nunca más! —Me temo que eso no podrá suceder, My desire.— Dije sonriendo.— Hiciste un contrato con nosotros, te advertimos que no podrías volver a atrás y ahora debes cumplir. El plazo de 7 años ya pasó, ahora debes ser nuestra esposa. —¡Antes muerta que con Ustedes!—Dijo ella molesta. —No me tientes, cariño.—Dije con malicia. Phoenix tragó saliva aterrada y comencé a acercarme a ella hasta acorralarla con el lavabo. Aproveché para dar una respiración profunda. — Ese olor, ese bendito aroma que me ha hecho sufrir día y noche.— Dije para poner mi cara en la curvatura de su cuello, ella no se podía mover.—Hueles tan bien que quiero "comerte", cariño, realmente eres my desire. —¡A-alejate!— Dijo empujándome pero la tomé de la cintura y sentí si calor embriagar mi cuerpo. —Quisiera hacerlo pero no puedo, eres mi locura cariño.— Dije besando su frente. — T-tengo que volver a cl-clases.—Dijo nerviosa. — Bien. Pero antes...— Le puse el collar de nuevo y volví a besar su frente.— No te acerques a ningún chico, My desire. Es una advertencia. Y por cierto... Soy Ander Draco, luego conocerás a mis hermanos. Y con eso la dejé, ella debía procesarlo todo pero mis hermanos y yo sabemos que ella terminará en nuestras camas y gimiendo nuestros nombres. —Solo es cuestión de tiempo, hermanos.— Dijo la voz de Alistaire en mi mente. Por supuesto. (*) Ella estaba perdida en sus pensamientos, pensamientos sobre nosotros, mientras Groslyt y Tammy, la hermana de mi pequeña Phoenix, hablaban entretenidamente. —¿Las "4A"?—Dijo de pronto al escuchar Groslyt hablar. — Si, los hermanos Draco: Asher es el mayor y de cabello largo y blanco sus ojos son grises, luego está Ander, el pelirrojo ondulado casi por los hombros y ojos marrones, luego sigue Alistaire, el pelinegro de cabello largo y ojos azules y por último, pero no menos importante o menos sexy, está Aramis el de cabello rubio y ojos azules claro.—Dijo la niña señalandonos a todos disimuladamente mientras nosotros fingiamos no saber de lo que hablaban. ¿Habrá encontrado el regalo que le dejé? ¿Le gustará las pulseras? No veo que la tenga puesta, esa pulsera sale como 30000 dólares. —¿Por qué siempre soy el último?— Dijo Aramis. — Eres el menor.—Dijo Asher. — Pero soy más guapo.— Dijo con burla. —Nop, yo lo soy.—Dijo Alistaire leyendo un libro. —Pareces niña.— Dije con burla. —Y tú un nido de pájaros.— Contestó tranquilamente. —¿Enserio nos desviamos de lo más importante por esta conversación?—Dijo Asher suspirando.—Todos somos guapos, según mamá. — Si... Pero ella considera más guapo a papá Hakim, ¿Y quién se parece a él?—Dije burlándome.— Yo. —Yo soy el preferido de mamá.— Dijo Aramis sonriendo. —No puedo discutirlo, bebé de mamá.—Dije burlándome. —¡Shh!— Dijo Alistaire.—¿Quién es ese? Todos miramos disimuladamente y nos encontramos con un chico ganó hablando con Phoenix: con nuestra chica. —Si la toca lo mato.—Dijo Aramis. — Estoy de acuerdo. Ese chico se sentó a su lado y comenzaron a hablar muy animadamente, en un momento él tomó un mechón del cabello de ella y la puso detrás de su oreja. —¡Lo mato!—Dijo Aramis levantándose. Yo lo tomé del brazo y lo obligué a sentarse, él me gruñió pero Asher le dió una mirada significativa. — Aún no, hay mucha gente... Y no sería una buena impresión para ella.— Dijo Alistaire. —¿ A la salida? — A la salida.— Confirmé. Ese bastardo desgraciado aprendería a no tocar la mujer de los Draco.
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