Capitulo 9. Viaje de negocios

1659 Words
Capítulo 9. Viaje de negocios. POV Amalia Siento mi corazón doler tanto que nunca me había sentido tan mal en mi vida. Desde que lo conozco siempre nos hemos llevado bien; solo quiero correr y que me abrace y me bese. Realmente lo quiero, lo amo tanto que este sentimiento quema mi pecho. Llevamos dos semanas tan distantes, tan diferentes; ya casi no hablamos y por las noches, al llegar a casa, o ya ceno y está en su despacho o llega muy tarde, así que decidí enfrentarlo. Puedo verlo bajar del coche y me arreglo rápido frente al espejo, bajo las escaleras lo más rápido que puedo, adentrándome al comedor. — Buenas noches, Lucas. — Me acerco besando su mejilla. — Buenas noches, Amalia —dice serio. —¿Estás evitándome? —le digo mientras me siento en la mesa como siempre lo hago; una fuerte electricidad me recorre el pecho al mirarlo a los ojos. Él se acomoda tomando distancia, pegándose al espaldar de la silla sin mirarme. —¿Parece que sí? —digo tomando su mano para acercarlo a mí. —Amalia, ¿recuerdas que te dije que necesitaba tu apoyo para ir a Chicago en un viaje de negocios? —Sí —digo mientras acaricio la palma de su mano con mis uñas; puedo ver cómo aprieta la mano y yo aprovecho ese movimiento para entrelazar nuestros dedos. —Me iré mañana de viaje; sé que estás ocupada, así que no será necesario que vengas conmigo; yo resolveré todo. —No puedo entender qué trata de hacer, ¿alejarme? ¿Acaso soy solo yo quien está sintiendo esta fuerte atracción? —¿No quieres que vaya? —le digo acercándome a él para tocar su mejilla. —No es necesario que vengas, iré, haré lo que tenga que hacer y volveré. —Iré, y no puedes decirme que no; soy tu esposa y sé que para estos negocios necesitas mi apoyo. Iré contigo. —Le digo tan cerca que puedo sentir su respiración agitarse. — Debo terminar algunos asuntos, te veré por la mañana —dice alejándose y, por un momento, sentí el vacío que dejó al alejarse. —¿No vas a cenar? —Ya cené, tuve una reunión con unos inversores. Buenas noches, Amalia. — Buenas noches, Lucas. — Lo veo salir del comedor y pude sentir una lágrima recorrer mi mejilla. Regreso a mi habitación donde estoy empacando mis cosas para el viaje, deseando que las cosas cambien al estar juntos lejos de todos. En este viaje comprobaré si realmente él no me quiere como yo a él. Me acuesto en la cama y le escribo a mi madre para que me aconseje. —Madre, ¿estás dormida? —No, ¿qué pasa, cariño? —Es Lucas, madre, está muy frío y distante conmigo, él nunca me había tratado así, es como si no quisiera que estuviera aquí con él. —No puede ser, quizás se deba a la discusión que mantuvo con tu padre en el restaurante; tu padre le pidió que se alejara de ti para que tú pudieras relacionarte con Mateo. —¿Mi padre hizo qué? Mamá, ¿por qué no me habías contado sobre esto? —Hija, es que yo pensé que ustedes dos solo serían amigos. Amalia, querida niña, te he visto estos últimos días; esto te está afectando, estás muy distraída, cariño. —No pasa nada, madre, es que… —Me detengo antes de contarle que estoy enamorada de Lucas. —No pasa nada, madre, gracias por informarme lo que hizo mi padre; saldré de viaje, Lucas me necesita y lo acompañaré. Al volver, hablaré con mi padre. —Está bien, cariño, cuídate mucho, te amo. —Te amo, mamá. * Despierto y me acomodo para salir; me coloco ropa deportiva, ya que me gusta viajar cómoda. Bajo junto a mi maleta buscando una taza de café en la cocina. Puedo verlo bajar, usando ropa deportiva; se coloca sus lentes, dejándome en estado de shock. Por completo no podía evitar sentir la necesidad de acercarme a él, pero él pasa directo al coche donde deja su bolso. Puedo ver que mira hacia mi ventana y me late el corazón de pensar que realmente le importa si voy con él. —¿Me buscas? —digo, entregándole una taza de café. —¿Estás lista? —No —digo, acercándome a él, dejando un pequeño beso en su mejilla, dejándolo en shock—. Buenos días, Lucas. —Buenos días, Amalia. —Ahora sí, ¿vamos? Nos subimos al coche donde Julio nos lleva directamente al aeropuerto. Al llegar, él se baja abriendo la puerta para mí, me ayuda a bajar del coche tomando mi mano. Mientras llamamos la atención de todos al caminar, me intenta soltar y yo no lo permito entrelazando nuestros dedos, haciendo que él me mire de reojo. Nos subimos al avión de su familia, acomodándonos para el despegue. Al estar en el aire, él toma su laptop para trabajar mientras yo tomo un libro para distraerme; sin éxito, puedo notar que se está quedando dormido, algo incómodo. —Si sigues así, terminarás enfermándote; si no puedes dormir por las noches, debes asistir a un doctor. —No te preocupes, lo haré al volver. —Dice sin mirarme. Estoy empezando a sentir que realmente él no me quiere a su lado. Nos falta mucho para cumplir el año y realmente esto me preocupa; no sé qué más hacer para que él se dé cuenta de que me ama como yo a él. Esto me está matando. Me levanto para ir al baño cuando siento tomar mi mano con fuerza. — Amalia, siéntate que vamos a aterrizar. —Iré al baño rápido. —Digo a punto de explotar. —No, sienta… —El avión va en descenso, él me sostiene con fuerza, pero una turbulencia hace que caiga sobre él golpeando su m*****o. —Te dije que te sentaras —dice sin aliento mientras me sostiene sin poder soltarme. —Lo siento, solo quería ir al baño. — Digo apretando su mano con fuerza. — No te enojes conmigo —digo sin poder separarme de su lado mientras me sostiene sobre su regazo. —No estoy enojado —dice sin aliento. —Me muevo acomodándome mientras él me sostiene— Amalia, no te… —Siento cómo me aprieta los muslos de las piernas, tomando mi vientre mientras muerde sus labios, apretándome contra su cuerpo. —Bájate —dice casi en un susurro; un gemido se escapa de mí al sentir su agarre en mi muslo y mi vientre, cerrando mis ojos por esa reacción. —¿Te lastimé? —digo, notando cómo toca su m*****o acomodando su pantalón. —No, tranquila, solo acomódate y ponte el cinturón. Así como me lo pide lo hago, aunque las ganas de orinar me están matando. Me siento tan ansiosa. Al aterrizar, él se levanta y me ayuda a quitar el cinturón, dándome la mano, la cual tomo. Me levanto, adentrándome al baño donde, al salir, ya él no estaba. Me acerco bajando del avión y puedo ver que habla con un joven y dos guardas espaldas; ellos, al verme, me miran, haciendo que él mire a mi dirección. — Buenas —digo al acercarme a él. — Buena, señorita —responden los chicos al verme llegar; puedo ver que él me mira y yo de inmediato tomo su mano entrelazando nuestros dedos. —Señor, ¿están listos? —Sí —dice mirándome, me ayuda a subir al coche y nos vamos recorriendo el lugar. Nos llevan a la entrada de un hotel donde estacionan el coche y nos bajamos. Al entrar, nos acercamos a la recepción y un joven muy agradable nos atiende. —Muy buenas tardes, señor Freiter, su reservación para una suite con una habitación matrimonial está lista. —Dice el joven mirando a Lucas. —Pedí que fueran dos habitaciones. —Dice algo serio. —Me temo que debió haber algún malentendido; deje verificar. —Dice el joven, observando su computadora. —Me temo que estamos en lo correcto, la reservación está bien; si usted desea alguna otra habitación, me temo que será en la planta baja; no son suites, pero son cómodas. —Bien, busque otra habitación —digo al ver su reacción; esperamos y él se adentra a una oficina. —Lo lamento, señor, se le informó a su asistente que debía confirmar debido a que esta semana fue reservado el hotel para una boda, y no tenemos más habitaciones disponibles. — Miro a Lucas, quien está enojado por marcar su teléfono; se aleja y, de la nada, vuelve. —Me entrega la llave de la suite, por favor. —Como usted diga, señor. —No entregan la llave y nos adentramos al ascensor. Al entrar a la suite, es muy hermosa, tiene una sala de estar muy bella con un balcón donde se aprecia todo. Puedo verlo al teléfono pedir la comida mientras yo recorro el lugar. Entro a la habitación, tomo una ducha y me cambio colocándome un top, mi camisón y un short; salgo del baño y él entra tras de mí. Mientras observo el lugar, siento que tocan el timbre y sé que es la comida. Lo veo salir con su traje listo para marcharse. —¿Piensas dejarme aquí? —Me encontraré con una persona, será rápido; te veré para la cena. —¿Seguro llegarás? — Si —¿Qué quieres que haga yo aquí sola? —Ve una película, volveré pronto. —Lucas —digo, llamadoo su atención; me acerco a él y puedo verlo girarse a verme. —¿No piensas despedirte? —Se acerca, besando mi frente. —Te dejo para que descanses; mañana temprano debemos asistir a una reunión y luego a varias más después. —Te quiero —le digo con el corazón acelerado. —Yo también te quiero.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD