Observo detenidamente cómo coloca el gran adorno floral en una mesita, para dejarme ver su cuerpo fundado de un traje pulcramente tintado de un n***o brillante…rayos, este hombre no puede ser más perfecto. Pienso, capturando mi labio inferior de forma inertica. ─¿Estás disfrutando lo que ves?─Inquiere, tomándome de sorpresa. ─Sabes que sí─ digo, viendo cómo se acerca a mí. La presa. ─Te ves hermosa. Hasta con esa bata de hospital que de segura deja a tus bellas nalgas al aire─ ronronea dejando un beso dulce en mis labios. ─Yo sé que le darías un buen uso a esta bata─ acoto, dándole una sonrisa. ─Sabes que sí─ cita, guiñándome un ojo. Su mano acaricia mi brazo, enviándome las peculiares corrientes a todo mi cuerpo. ─¿Cómo te sientes? ¿Qué te han dicho? No me han querido de

