CAROLL Me doy cuenta de que la chica en cuestión, se le queda viendo a Serik cuando este se aleja lo más rápido posible, sin dar explicaciones a mi padre, quien a su vez enciende un puro, satisfecho y relajado. Sonrío, no lo puedo evitar, tengo una corazonada sobre esto. —Ahora vuelvo —le anuncio a mi padre. Corro en la misma dirección que tomó Serik, el desgraciado es rápido, lo pierdo, me frustro, doy la vuelta a punto de regresar para revisar mi nuevo regalo, cuando escucho su voz, proviene del patio trasero, me dirijo hacia allá, viéndolo dar órdenes a sus Voyevikis, echando todo su enojo contra ellos. —¡Ahora! —les grita y los pobres hombres se marchan con la cabeza gacha. —Parece que alguien está teniendo un mal día —canturreo a sus espaldas. Su cuerpo se tensa, no me quie

