Capítulo 7. Hablando II

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Agda comenzo a mecer ligeramente a Ellen oara tranquilizar su llanto, se supone que debía tener alguna sirvienta que la ayudara con todo eso, pero nadie tenía permitido estar a su lado, había sido una orden directo de ella. - Siempre dejandote llevar por las emociones. - Agda tenía un tono de voz pacífico y tranquilo. Parecía no aterrarle morir, como si ella estuviera hecha justo para aquel ambiente tan hostil en el que pocos logran vivir. Basil simplemente no pudo soportar aquella terrible escena que lo lastimaba cada vez más, era como si a Agda nada le importara, el ya sabía que no lo amaba, siempre lo supo, pero nunca pensé que fuera tan cínica como para hacerle eso. No tuvo más remedio que darse la vuelta, salir de la habitación y azotar la puerta, a su pasó se podía sentir como el suelo retumbaba, cómo la tierra parecía escuchar su agonía, todos en el palacio sabían que algo andaba mal, incluso al rey Tyrone sabía perfectamente qué el movimiento en la tierra era producto del cólera de su hijo, pero sencillamente no le interesaba, el plan estaba hecho y era momento de mover las piezas. El destino de cada princesa estaba elegido, Gyda hacer la hija legítima tendrá que casarse con el príncipe de Reino más poderoso, era una moneda de cambio con bastante valor, pero por otro lado Ellen iba a ser una moneda muy estratégica. Pasarán los días de manera demasiado rápida, cuando menos lo sintieron había llegado el momento de la presentación de Ellen, por lo que Basil y Agda debían reunirse una vez más, pues desde aquel día nos habían dirigido la palabra ni siquiera se habían mirado. Y así llegó el evento el cuál transcurrió con normalidad, conforme a lo planeado se siguió con un protocolo, los chismes en el pueblo se difundieron rápidamente, se hablaba de la emoción del príncipe Basil y eran escasos los rumores de los altercados que estaban pasando en el palacio. Ellen fue presentada ante el reino, tenía un lindo atuendo morado, sin grandes detalles y su mamá tambien portaba un vestido morado de tela muy pesada, se veía radiante, nadie pensaría que ha sido madre, pues se veía aun tan joven y vital que parecía ser su hermana. El evento no duro tanto, el banquete ofrecido fue basto, Tyrone se veía tan alegre y radiante con la pequeña Gyda en brazos y alardeando sobre su nieta, es lo que se espera de una familia normal, aunque no estaba la reina presente, se había dicho que después del parto estaba demasiado cansada y su movilidad era limitada, sun debía recuperarse o al menos eso era lo que se decía. El mayor miedo para el reino era el don que tuviera Ellen, si nacía con el don de su madre seria la primera reina legitima con este don, a esta gente con el don mental no se le había permitido usar la corona, no existía corona alguna para este don, no era como si el fuego reclamara a su heredero o la tierra a su heredera, no había manera de saber que clase de cosa pasaría si el don mental reclamaba a su heredero. Cuando una nueva corona nace intensifica el poder del heredero y portador es un verdadero riesgo tener a alguien así en la corona, porque podría ser un arma mortal para los otros reinos, pero también para el reino propio podrá significar la condena de muerte. En específico en esta familia se sabía de miembros que habían caído en la locura después de manejar grandes cantidades de energía así como la energía desgasta al cuerpo que porta el fuego, la mente de las personas que portan el don mental se va desgastando y lentamente comienzan a caer en la locura. Una reina legitima con este don podría significar un triunfo rotundo, pero también el desconocimiento del reino propio y la destrucción. Muchos miraban a la hermosa bebé con miedo y otros con admiración pero absolutamente nadie quería tocarla o estar a pocos centímetros de ella, lo nuevo siempre causa miedo y en definitiva ella era algo nuevo. Por otro lado de Gyda se sabía que sus dones de herencia eran muy nobles, podría der una hija del jardín como lo era si madre, lo que significaba fertilidad y nueva vida, que aunque no es de gran ayuda en la batalla, da estabilidad al reino y provee de aliento sin temor, pocos son los hijos del jardín o sí heredaba el don de tierra de su padre, seria una princesa fuerte, de caracter y de esencias. Absolutamente todos querían cargarla y tocar su delicado rostro, las diferencias en los tratos era completamente increible. - muero de cansancio, tal vez hoy trabaje demasiado. - Se escucho la voz de una mujer. -Yo tambien estoy rendida, desde hace un rato que siento que las piernas se me doblan solas - contesto otra mujer. Poco a poco en casa conversación se podían escuchar este tipo de argumentos, parecía que todos estaban demasiado cansados y lentamente se fueron retirando del lugar, en cuanto se encontraron solos Tyrone le dio la bebé a una sirviente, se sentó y descubrió que el también estaba extremadamente cansado y adormilado, pero imaginó que simplemente era algo en la comida o la pesadez del ambiente. - ¿Donde esta mi madre? - Dijo Basil. - En su habitación ¿Donde más quieres que esté? - Tyrone se daba un descanso en una silla, sus piernas pasaron de ser acero a ser simplemente fino y delgado papel. Agda también se tuvo que sentar, le dolía el cuerpo demasiado como para soportar, Ellen no había llorado durante todo el día, se la paso durmiendo, al parecer ella también estaba cansada y el unico que parecía estar enteramente bien era Basil. Gyda comenzó a llorar, estaba hambrienta. - Llevate con su madre. - Dijo Tyrone al tiempo que se llevaba la mano a la frente, parecía estar agotado de su hija y su llanto lastimero.
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