Capítulo N°3

1389 Words
Habían transcurrido tres días desde la última vez que Wanda y Viggo se vieron en la laguna, era de noche y el cielo estaba cubierto por grandes nubes y la tormenta que se desarrollaba fuera del castillo no se comparaba con el huracán de emociones que en ese preciso momento estaba sintiendo el próximo líder de la manada. Él se encontraba en su estudio, un lugar oscuro y sombrío, que solo se iluminaba con los candelabros que rodeaban la máquina de escribir que se encontraba sobre el escritorio. En vano el alfa intentaba concentrarse en su última historia, la biografía de su padre, pero era inútil algo no estaba bien y solo confiaba en que sus hombres estén cuidando de su bella luna como les había ordenado. Su sentido protector se había despertado de una manera repentina y el alfa recordó las palabras que su padre le dijo unos años atrás antes de morir. —Hijo ven, acércate a tu padre —ordenó el líder supremo con su voz débil y rasposa de tanto toser—. Debemos hablar. —No te esfuerces—. El joven se acercó al lecho y se sentó a su lado tomando una de sus manos—. Debes descansar, recuerda lo que dijo el doctor. —Ya habrá tiempo de sobra para descansar en la eternidad. —¡Papá eres fuerte, no digas esas cosas! —Mi muchacho, escucha a tu padre, pronto te convertirás en hombre y tu lobo se manifestará, esa será una experiencia muy dolorosa y yo ya no estaré ahí para ayudarte a sanar las heridas. —Lo sé, ya los ancestros me han explicado el proceso de transformación.. —No hablo solo de lo físico, sino de lo emocional —explicó sabiamente con una media sonrisa en sus labios y continuó —. Cuando realmente encuentres a tu mate, todos tus poderes se desarrollarán de forma inmediata, serás superior en todo sentido; pero también esa mujer será tu mayor debilidad —habló con dificultad ya que la herida en sus pulmones eran de gravedad y su voz apenas era un suave murmullo —. Viggo no cometas la torpeza de marcar a nadie antes de tu nombramiento o eso será tu final. —No lo haré —respondió el joven tomando fuertemente la mano de su padre. —¿Recuerdas cuando vivía tu madre? —preguntó y sus ojos se cristalizaron mirando a la nada. —Si, lo recuerdo. —Ella era mi complemento, mi fuerza, mi razón de ser; sin embargo al morir la mitad de mi poder se fue con ella, por eso mi poder de autosanación disminuyó y no me pude recuperar de la última batalla —entonces para sorpresa del joven el padre continuó su relato —. Sé que estás impregnado de la hija del verdulero y la amas, tus instintos se fortalecen a su lado; sin embargo ella es una simple omega y con más razón debes protegerla. —¿Cómo lo sabes? —preguntó asombrado —¿Cómo te diste cuenta? —Cada vez que ella entrega un pedido, corres a su encuentro y la ayudas como todo un caballero —amplió su sonrisa al confirmar sus sospechas —. Mi muchacho, no es algo normal en ti ser servicial con el personal y tus ojos se iluminan de tal forma que me recuerda a tu madre cuando ella me veía llegar. —Padre, Wanda es muy joven, solo tiene quince años, aún no sabe lo que siento y su lobo no se ha manifestado no sé si ella algún día me va a corresponder. —Lo hará, ella también te ama. —¿No te opones a nuestra relación? —Por más que quisiera hacerlo, no puedo. En el corazón no se manda y tú también eres joven e inexperto, por eso debo aconsejarte antes de morir que vivas la vida a tu manera—el alfa acarició el rostro de su hijo y con ternura le dijo—Ese es mi regalo como padre. —Yo ya tengo dieciocho, soy prácticamente un hombre. —Eres apenas un joven descubriendo el mundo y lo estás haciendo muy bien —palmeo con orgullo su mano—. Ahora debes escuchar con mucha atención lo que voy a decir —intentó incorporarse para estar más cerca de su hijo—. El que ambos no se hayan transformado es algo muy bueno, solo cuando aparezca su primer celo sabrás si realmente son el uno para el otro. Pero recuerda no la marques antes de ser el líder de la manada o su vida y la tuya corren un gran peligro —tosió de repente y su pañuelo se mancho de sangre. —Mejor descansa y seguimos hablando mañana —propuso Viggo al ver la debilidad del hombre. —No habrá un mañana, mi final se acerca y los malditos rogue están esperando el momento de volver a atacar y saben que tu tío no es una buena persona. Esos bastardos se unirán a él con tal de apoderarse de la aldea. No debes permitir que Ragnar destruya a nuestro pueblo, debes proteger a tu luna y a toda la manada. ¡Promételo, promete que te controlarás y encontrarás la forma de no marcarla hasta que sea tu nombramiento cuando cumplas 23 años. —¡Te lo prometo! —Serás un gran líder, por tus venas corre la sangre de una gran mujer, de corazón noble y de un guerrero—habló con nostalgia y le pidió con su último aliento—. Cuida a tu pueblo, a tu mujer y no dejes que olviden mi nombre, cuenta mi historia, eres un gran escritor y quiero que todos me recuerden con orgullo —fue su deseo antes de cerrar sus ojos y dejar este mundo para siempre. Esa noche el líder supremo dejó de existir dejando huérfano y desprotegido a su heredero. Días más tarde el dolor que sentía Viggo al encontrarse solo en este mundo provocó que su lobo descendiera de las profundidades de su ser, era un ser magnífico de gran porte con su pelaje gris como la cenizas e irradiaba confianza al resto de la manada. De nuevo en la realidad, su frente se llenó de gotas de sudor al pensar en ese momento, moviendo la cabeza intentó olvidar esa noche; entonces, de repente sintió un dolor indescriptible en el pecho haciendo que todo recuerdo de su padre desaparezca para concentrarse en la actualidad. En su interior su lobo aullaba con desesperación y el palpitar del corazón de la bestia retumbaba en el estudio, haciendo imposible que el joven pudiera concentrarse en escribir los últimos párrafos. Sus manos temblaban al intentar plasmar su idea sobre el fino papel y un sudor frío recorría su espina dorsal haciendo que cada uno de sus músculos se tensaran con el pasar de los minutos. Últimamente recordar a su familia le daba una tristeza inmensa; sin embargo debía cumplir con la promesa de contar la vida y obra del líder supremo. Su mirada se oscureció de repente, presintiendo que algo terrible estaba por ocurrir, dejando de lado su libro, se levantó de su del escritorio y se sirvió un vaso de licor, el líquido quemaba su garganta su sentido de alerta se activó de manera inmediata. Una vez que controló todos sus emociones, se centró nuevamente en su trabajo ignorando por completo a su lobo, que insistentemente se manifestaba en su interior. —¡Basta, déjame trabajar, no ves que es la única forma que encuentro para no correr a su lado!—gritó para así acallar los aullidos del animal que deseaba salir al exterior con todas sus fuerzas —.¡Ella está bien! Mis hombres la están cuidando y yo no puedo acercarme o no podré controlar mi deseo de marcarla y eso sería el final para los cuatro —explicó con lógica —. Ahora deja de aullar y trata de descansar, te necesito fuerte por si surge algún problema. Su lobo guardó silencio e intentó calmar solo por un instante su malestar, su amo le había dado una orden y le guste o no debía obedecer, con recelo lentamente tranquilizó su corazón desenfrenado, aunque estaba alerta, sabía perfectamente que en cualquier momento las malas noticias llegarían al palacio.
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