Viggo a medida que avanzaba por el sendero y se acercaba a la villa sentía como con cada trote de su noble corcel y el latido de su agitado corazón se unían perfectamente al resonar de las herraduras formando el compás perfecto para su venganza. El polvo que se levantaba a su espalda quedaba suspendido en el aire como si esa estela gris fuera una gran capa que se extendía de su cuerpo. El sol se asomaba lentamente por el este iluminando el rostro del alfa, sus ojos irradiaban ira y todo aquel que lo veía pasar sabía que algo realmente malo estaba ocurriendo, el aura del líder supremo no era la misma de siempre, estaba oscura y parecía que estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para controlar a su lobo, ya que se escuchaban aullidos de manera intermitente que salían de su boca. — ¡Basta c

