Algunos días después, Noah recibió la convocatoria de la intendencia de parques nacionales. Era el encargado del refugio y cada año se reunía para actualizar la situación de cada región y proponer nuevos objetivos. Ese año la convención se realizaba en un hotel del centro y duraría tres días. Como cada año buscaba excusas para no asistir, sentía que dejar el refugio por tantos días no era conveniente. Aunque ahora contaba con Zoe, quien había demostrado ser muy idónea, debía admitir que cada vez le gustaba más compartir tiempo con ella. Luego de dar miles de indicaciones a cada uno de los que trabajaba allí, finalmente no tuvo más opción que partir. Lamentó no llegar a despedirse de ella, había acompañado a María a la ciudad junto con Lucía. Al enterarse de su partida, Zoe, se sintió

