Abrió sus ojos y el sol la obligó a cerrarlos de nuevo. Sintió un cosquilleo en sus pies y se obligó a levantarse. Apenas tenía una manta para cubrirse, el fuego se había consumido y su cuerpo le recordó algo dolorido la noche que había pasado. Zoe sonrió mientras se sentaba en el suelo y pasaba su mano sobre sus pechos aún desnudos en busca de su ropa. -Buenos días.- dijo con su habitual sonrisa, ligeramente más grande, cuando vio que Noah se cebaba un mate mientras miraba por la ventana. Noah giró levemente y sus ojos fueron suficientes como para que ella se diera cuenta de que algo no andaba bien. -Será mejor que nos apresuremos, parece que dejó de llover. - fueron sus palabras tan apáticas que comenzaron a enfadar a la joven. Según recordaba, lo ocurrido la noche anterior habí

