Tenía que llenarme de paciencia con este sujeto, al parecer en su vocabulario no existía una palabra amable. —¿De esta forma le vas a hablar a tu esposa, Leito?—Me acerqué a él y le tomé el brazo—¿Por qué no has vuelto a ser amable conmigo como antes? —Eso es porque antes no me habías pedido que nos casáramos, de haber sabido esto no permito que me salves. Además, déjame de decir, Leito, no hay nadie en la casa y no es necesario fingir. —Eres malo con tu esposa, pensé que al menos ibas a ser un caballero como antes. —Me siento cansado como para estar soportando tus exigencias, si no planeas decirme nada de lo que estás haciendo simplemente me iré. —Espera —lo detuve y lo acerqué a mí —, estoy haciendo pescado a la plancha junto con algunas otras cosas. Si deseas puedes sentarte y ense

