Elena por unos minutos se quedó perdida en tiempo y espacio, luego de esto comenzó a tirar todo lo que estaba a su alrededor. Miré como se arrancó la bránula y lanzó la camilla, el personal al escuchar todo el escándalo ingresó a la habitación e intentó detener a mi esposa. —¡No la toquen! —Extendí mi mano y ellos se detuvieron —quiero que me dejen a solas con ella, salgan de aquí, puesto que no es seguro. El personal hizo lo que les pedía, miré a Elena destrozar toda la habitación. Las sábanas, las almohadas, los colchones, las camillas. Cada cosa que se pusiera delante de ella era víctima de su ira. —Elena —intenté acercarme y miré sangre en su camisón —escucha, necesito que te calmes. —¡LARGO DE AQUÍ! —Sus manos se fueron de su cabello a su rostro en un gesto desesperado —¡Quiero ma

