34: Palabras dolorosas

1504 Words

Cuando le dieron el alta a Belinda, no pude dejarla sola en aquel apartamento que no tenía acceso a silla de ruedas, así que no tuve más opción que llevarla a mi casa. —¿Qué rayos hace esta mujer aquí? —Mi nana se mostró totalmente enojada al verme empujando la silla. —Nana, no puedo dejarla a su suerte. Ella me ha salvado la vida y debo hacerme responsable. —No, ella no entra. Esta es la casa de tu esposa, si piensas faltarle el respeto a Elena de tal manera, pues el amor que dices tener es inexistente. —Nana, te quiero demasiado, pero tienes que recordar que el jefe de esta casa soy yo. —¿Pues sabe qué, gran señor jefe? —Ella se quitó el mandil que usaba —te has quedado sin nana. A mí no me vas a venir a menospreciar por una tipeja que te puso el cuerno con más de 20 mujeres. —Nana

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD