Leonardo cuando despertó lo primero que vio fue a Elena que dormía a su lado, él tocó su costado derecho y pudo sentir las vendas que protegían la herida. —Mi amor —Elena se despertó e intentó bajar de la camilla, pero Leonardo la detuvo —tengo que llamar al doctor. —Espera un momento, te quiero tener a mi lado un momento más. ¿Cómo ha salido todo? ¿Tu tía se encuentra bien? —Todo ha salido a la perfección, ahora solo falta que te mejores y que te den el alta. —Es bueno saber eso —Leonardo acarició con dulzura la mejilla de Elena —gracias por no abandonarme. —Juré estar ahí, en las malas y en las buenas, solo en tu cabeza fue que decidiste alejarme para no herirme. ¡Cómo que la distancia me iba a hacer feliz, qué equivocado que estabas! —Supongo que la cirrosis tuvo algo de culpa con

